Fotos: Cortesia de la autora
Livanys Mena junto a su esposa e hijosLivanys Mena es licenciado en Ortopedia y Traumatología, que labora en el Policlínico José Manuel Seguí en el municipio de Güira de Melena y disfruta día a día su trabajo. El pasado 18 de febrero se graduó en esta especialidad a la edad de 40 años, pero sus pasos iniciales datan de mucho tiempo atrás. Rodeado de su bella familia: su esposa Susel, enfermera neonatóloga, sus hijos Samantha y Samuell, me cuenta sus avatares, aunque yo bien lo sé, nunca ha querido ser entrevistado y asumo que es de los buenos, lo siento de corazón, pero ahora, no le queda más remedio que atenderme.
¿Cómo y por qué llegas al sector de la salud?
Cuando terminé el servicio militar no sabía qué hacer, había terminado el preuniversitario pero no obtuve carrera alguna, entonces supe que había plaza en el departamento de Esterilización en el Hospital Iván Portuondo y comencé a trabajar allí. Cada vez que tenía una oportunidad, me colaba en la Consulta de Ortopedia junto al especialista Juan José Solano y me empezó a fascinar el mundo de “los huesos rotos”, me encantaba ver como los pacientes llegaban y toda la atención que requería, los términos fémur, tibia, fractura, sutura, se me fueron colando en mi cabeza y quería saber más.
Solano vio en mí un potencial por mi interés y destreza y empezó a prestarme sus libros y me dijo” tú puedes ser un buen técnico en Ortopedia, tienes carácter y destreza”. Me lo tomé en serio y él mismo me inscribió en un curso en el Hospital Ortopédico Docente Fructuoso Rodríguez, fue ahí que me hice técnico.
Llevas varios años laborando como técnico y hace poco te hiciste licenciado, a pesar de la edad. ¿Será porque te sientes bien comprometido con tu trabajo?
Con mi trabajo, con mi familia, con mis colegas, con el sector en general y con la Revolución.
¿Cómo catalogas los valores que deben tener cada persona pero en particular los que laboran en el sector de la salud?
Los valores en estos tiempos son más que necesarios en cada ser humano, pero los que trabajamos en la salud, debemos ser ejemplo, con los pacientes y con los familiares. Ser honestos y sobre todo, muy responsables con las personas que trabajamos, tener muy en cuenta que la vida que todo ser humano está en nuestra manos. Entregarse y saber que ese paciente y su familia, nos necesita. Sé cuando entro a trabajar, no sé cuando salgo. Me satisface grandemente ver la evolución de mis pacientes y la confianza que depositan en mí. Eso tiene que ver también con los valores. A las personas de mayor edad, sobre todo a las "viejitas" les digo: 2abuelita, ¿qué te sucede amor?". Les tomo la manos se las beso, ellas en ese instante ni se acuerdan a qué fueron a consulta, además del tratamiento que les pueda dar, está la solidaridad y el amor.
Se dice que eres muy noble, pero muy duro cuando no cumplen a cabalidad con el tratamiento que les indica.
Así es, no me gusta que no se cumpla con lo establecido si de salud se trata y eso tiene que ver con los valores también, soy muy responsable y cuidadoso con todo el proceso de los pacientes, me pongo bien bravo cuando se quitan el yeso o toman alguna que otra pastilla sin mi consentimiento, no entiendo con eso honestamente.
Conozco de sobra su cojera y casi que no se nota, pues sabe ocultar bien el defecto, casi nadie sabe cómo fue, hasta que le digo: tienes una herida de doce orificios en el muslo izquierdo ¿Me puedes decir cómo fue? Él sonríe y me mira bien fijo a los ojos, dos lágrimas brotan y corren por su mejilla, él sabe perfectamente que lloré mucho y lo cuidé a más no poder, lo llevé a las consultas, lo cuidé día y noche, me conozco la historia como si fuera hoy, pero ustedes no.
Un 31 de diciembre en el trabajo de mami ¿te acuerdas?, tenía yo 14 años, me monté en un caballo, sabía que no debía hacerlo, pero me encapriché, el caballo no estaba de humor, salió disparado y me revolcó durante un buen tramo, el pie izquierdo quedo colgado en el estribo, casi me mato, eso me afectó el fémur, me lo partió en tres partes.
Me operaron en el Willian Soler, recuerdo el Doctor Rodrigo Álvarez Cambras, director del Complejo Científico Ortopédico Frank País, acababa de presentar el fijador externo, a mí me pusieron uno durante un año. La caída del caballo me llevó con los años, a la consulta de Solano, cuando empecé a visitarlo era porque el bichito de la curiosidad lo tenía dentro. De esos dos hombres tomé la decisión, hice la licenciatura tarde, pero aquí estoy dispuesto siempre y al servicio del pueblo, ese es mi deber.