La personalidad se hace; no se nace con ella. La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientos, sentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones y distingue a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás.
Caruvi Capote González, Psicóloga del Policlínico #1 Hipólito Pazos responde a la entrevista acerca de de la influencia del maestro en la formación integral de la personalidad del escolar.
¿Es responsabilidad, únicamente, del maestro la formación de la personalidad?
Por supuesto que no, la sociedad, la familia, el maestro inciden en la formación de la personalidad, de manera relevante son determinantes en la calidad del desarrollo hacia una visión saludable en toda la amplitud; no toda la educación implica desarrollo y de la calidad de respuesta adulta depende que se impulse, se potencie o se obstaculice el desarrollo.
En algunos aspectos, el maestro en ocasiones al medir la personalidad, tiende a evaluar la inteligencia del alumno. ¿Es correcto?
Por supuesto que es un error. El alumno más callado, poco participativo o el hiperactivo o el alumno que saca mejores notas todos tienen personalidad. No podemos evaluar la personalidad pensando solo en la inteligencia, lo cognitivo. El nivel de aprendizaje y el comportamiento en los diferentes procesos no se comportan de igual manera en uno u otro individuo demuestra que somos distintos pero iguales, somos seres humanos con diferencias.
Un estudiante callado o poco participativo dentro del colectivo estudiantil no siempre recibe la atención que merece ¿Qué puede señalar?
Desde inicios del curso y con el decursar de los días el profesor debe enriquecer la caracterización del grupo, por ello parte de la focalización del elemento que marca la individualidad en cada estudiante, solo así podrá establecer una educación y atención individualizada, jamás podrá marcar la diferencia si es callado, no puede ante el grupo establecer esa etiqueta refiriéndose a ese tipo de alumno pues puede anularlo delante de sus compañeros porque no se destaca igual o porque sus notas son de menos de 90 0 100 puntos, eso es discriminatorio. El profesor tiene que motivar las potencialidades para lograr la calidad del desarrollo desde aptitudes que reconozcan los valores con un respaldo afectivo, desde la concepción de integralidad siempre deberá incidir con el pensamiento de que sí puede.
El niño hiperactivo es común dentro de la población cubana, los encontramos frecuentemente en las aulas, en los hogares ¿Qué opinión le merece?
Tanto en la escuela como en el marco familiar este tipo de niño necesita de una atención especial, por su puesto hablamos de ocuparlos de manera productiva, colocarlos en actividades docentes con responsabilidades ante el grupo, aprovechar la creatividad y el entusiasmo en el desempeño diario pero jamás apartarlos, ni apagarlos, necesitan del apoyo de la familia y la escuela.
Es un error dar una imagen pública poniendo en primer plano la declaración de sus rasgos. Educar desde lo positivo y no con la crítica. Identificar y acuñar lo negativo paraliza el desarrollo y es una actitud discriminatoria aunque parta de su centro de estudio o de la propia familia. También el estudiante excelente está marcado tanto por la familia y los instructores, pues como es aventajado en el aprendizaje, no se le presta atención y esto puede revertir su desarrollo, lo estanca.
En la formación de la personalidad, la utilización creativa del tiempo dentro del proceso docente en las distintas enseñanzas sería un factor determinante ¿Qué opina?
Por supuesto, podemos referirnos a la instrumentación de juegos con lo cual se contribuye al desarrollo. Ambientar de manera atractiva y creativa el tiempo docente, así como el tiempo libre de los estudiantes, mezclar el puro divertimiento con acciones educativas propicia, potencia los niveles del conocimiento. Por ejemplo, a través de concursos libres, festivales de participación de las diferentes manifestaciones artísticas, lo cual deja libertad para que el alumno se exprese libremente y pasar de lo reproductivo a lo reflexivo, investigativo, creativo para descubrir potencialidades y se ajusta a todos los niveles. Estas actividades son facilitadoras del pensamiento novedoso, renovadoras a favor de la calidad del desarrollo del individuo.
En cada territorio se concentran las instituciones ¿Qué valor tienen para el maestro en su labor formadora?
Partir de nuestra relación con el medio donde desarrollamos nuestras vida y de la responsabilidad de que todos somos educadores para alguien, a la vez que somos educandos y educadores de manera permanente en la vida en cualesquiera de las actividades cotidianas en el comercio, la recepción de una institución pública, la gastronomía, en una biblioteca, desde la percepción de la realidad, las conductas que asumamos son observadas y a su vez observamos a los otros, todos dejamos una huella por lo que es importante la mirada profunda, la crítica de aquellas situaciones que se suceden en el entorno, en el barrio para llegar al consenso a partir de la educación en valores desde el modelo social que se pretende. Sobre la base del respeto a las opiniones, esa es la labor de la escuela, ser multiplicadora de enseñanzas, de cultura.
La disolución de las parejas y la recomposición de estas, afecta la formación de la personalidad. ¿Cómo debe enfrentar esto el maestro?
Este fenómeno es una realidad para los maestros y debemos conocer que hoy la situación actual de la paridad redunda en la educación de la familia y la educación de los hijos, no por el hecho de la disolución ni la formación de una nueva pareja, sino que la diversidad de comportamientos de las personas y las influencias negativas que inciden en la vida de un niño o sea, en su historia tantas influencias inestables atentan contra la familia; la no convivencia de los padres biológicos y las experiencias de la multiplicidad de situaciones familiares caracterizan ese complejo contexto. Con lo cual el maestro no puede asumir la etiqueta de hijo de padres divorciados, en lo esencial se trata de no descuidar lo afectivo, mantener el vínculo con la familia y con cada uno de los miembros, pues esto repercute en la calidad del aprendizaje, no se puede sobrestimar lo cognitivo por encima de lo afectivo, uno es complemento del otro.
Los maestros tienen ante sí ese gran reto: contribuir a la formación de la personalidad porque es fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales. Garantizar la calidad del desarrollo de la personalidad desde edades tempranas, en gran medida responsabiliza al maestro y a la sociedad en su conjunto.