Gente del Ariguanabo
Entre estos personajes podemos destacar a Alberto “El loco”, cuyas manos se desarrollaron de forma muy limitada, dándole a los pies la habilidad que se suponía debían tener las manos. Diariamente salía de su casa, en Juan Delgado, con dirección al parque de la Iglesia, ubicado, como en todos los pueblos, en el mismo corazón de la ciudad de la Villa del Ariguanabo. Una vez allí, en el parque, Alberto “El loco” se hacía rodear de una infinidad de niños, adolescentes y mayores para m0strar con orgullo sus habilidades.
Las habilidades de Alberto, consistían en colocarse entre los dedos de los pies una piedra que a modo de tiza, adhería en el cementado pavimento del parque, mostrando los trazos casi perfectos de su singular maestría: las circunferencias, lo que divertía a grandes y chicos durante todo el proceso de su ejecución, también era singular en él la forma en que comía, pues utilizaba una lata, la cual exponía al sol sobre el techo de la cocina para que esta se calentara.
El famoso Mambote, quien era alto, fuerte, de hablar tempestuoso, pelo corto, nariz ligeramente encorvada y una desarmonía total en su razón confusa y trastornada, pero no violento ni agresivo, no obstante estas irregularidades en su raciocinio tenía una filosofía y una ética que lo caracterizó durante los actos de su vida.
En más de una ocasión le hizo pasar a varios pobladores de San Antonio por momentos de tensión y de susto al amenazarlos con su arma que al final resultaba ser una pistola plástica, pero que por la forma en que la empuñaba y su similitud a un arma verdadera hizo que algunas personas afectadas por las ocurrencias de Mambole dejaran en el piso o un reguero de pólvora, sino de los residuos de pánico copiosamente esparcidos.
Nada señores, que así eran las cosas, o más bien las locuras que hacía mambote, por lo que cuando decían ¡por ahí viene Mambote! La gente se apresuraba a cerrar las puertas y las ventanas de sus casas para evitar cualquier tipo de conflicto con este personaje falto de juicio que afectó a más de uno con problemas cardiovasculares en la Villa del Ariguanabo.
Una de las personalidades que se destacaron como educador y pedagogo lo fue sin dudas Pedro arias quien durante los años 30, 40 y más allá, se desempeñó como Director de la Escuela Primaria Superior Domingo Lence de esta localidad. Arias era un director autoritario, enérgico, irascible, pero educador en fin, aunque algunos pueden discutir sus métodos, a golpe de cinturón, penitencia y castigos, diversos muchachos o casi todos los que presentaron problemas de conducta, enderezaron la ruta de sus vidas por senderos de honor y cubana bajo la tutela de este educador.
En cierta ocasión la escuela que dirigía Arias en San Antonio de los Baños fue visitada por un inspector escolar que no le agradaba al director, este se personó en la escuela sobre las 11:30 am, y Pedro arias después de un saludo desganado le dijo al funcionario escolar: “Si va a visitar la escuela espéreme aquí” y se marchó tranquilamente para su casa, donde almorzó, durmió la siesta como siempre y regresó a las dos de la tarde.
No obstante el director arias era visitado frecuentemente por muchos de sus alumnos y fueron muchísimos los que se beneficiaron de sus conocimientos y le agradecieron para toda la vida su rectitud y severidad en la manera de educar.
Cuco “El bobo” era flaco, enjuto, con una cantidad de años que ya no le cabían en el cuerpo, paseaba por el barrio del Palenque de punta a cabo, apoyando su andar en un rústico bastón de madera que en ciertas ocasiones se convertía en potencial de arma ofensiva.
Pero no era precisamente la singular figura de Cuco “El Bobo”, ni su humilde ropas blanca lo que lo llevaba a ser masivamente conocido y estimado por el pueblo ariguanabense. Era su extraña y muy original manía d conducir su recorrido por las calles preferidas por donde iba y venía, repitiendo a todo el que encontraba en su camino: “Buenas tardes, hoy es jueves, mañana viernes. El sábado a cobrar y el domingo, a la iglesia. Ayer murió Manuela. A las cuatro la entierran. Hasta mañana.”Una vez grabada la cinta como equipo electrónico ajustado a una secuencia eterna, repetía lo mismo casa por casa, en su diario peregrinar.
Su nobleza, su hablar cadencioso y sus apacibles maneras se veían tocadas por un rayo, cuando cualquier mujer guasosa, después de algunas palabras sugerentes pretendía mostrarle una porción más o menos íntima de su cuerpo. Entonces se tornaba belicoso, y su rebeldía en ese momento preciso se manifestaba en una tentativa de ataque que jamás se llegaba a realizar.
El Bobo Abela surgió en el año 1926, en la publicación denominada “La semana”, en ese momento Abela era un hombre conocido en la plástica cubana como pintor y caricaturista, el personaje creado por él tiene tres momentos que podemos sintetizar en: un momento inicial con una función humorística apoyándose en alusiones sexuales; segundo, una referencia maliciosa con símbolo burlesco relacionado con la situación política o social del país y tercero, de una mayor evolución y crítica más combativa, que presenta a El Bobo
Y a sus acompañantes entregados de lleno a la actividad antimachadista.
Rubén Martínez Villena calificó a este personaje de genial, por la orientación brindada al pueblo durante el período de lucha contra Machado. Después de la caída del tirano en el año 1933 este va perdiendo importancia y se limita a reflejar la inestabilidad política del país.
Posteriormente durante el año 1941 Abela trató de hacer resurgir a su personaje El Bobo pero se dio cuenta de que su ámbito social y político era irrecuperable, al comprobar que el sistema de comunicación de un período determinado, no podía tener vigencia en otro. Eduardo Abela fue aprendiz de tabaquero y caricaturista en San Antonio de los Baño, pintor de gitanillas en Granada, integrante del Grupo Minorista en La Habana, autor de la Comparsa de Parí y sobre todo creados del Bobo durante el machadato, también director del “Estudio Libre” y diplomático después.
El monumento de la entrada a San Antonio de los Baños reúne al Bobo y al Loquito como símbolos de la tradición plástica en el territorio. El Loquito, creado por el ariguanabense René de la Nuez, surgió como personaje y es reconocido por el tipo que se hace el loco. A partir del golpe de estado de Fulgencio Batista en el año 1952, la figura del Loquito participó activamente junto al pueblo contra la tiranía batistiana.
De la Nuez, su creador, es aún un adolescente cuando comienza a trabajar a este personaje, devenido símbolo desde 1957 en el semanario Zig, Zag, publicación similar a La Semana por la mezcla de la picaresca, el cubaneo y la presencia de humorismo político.
René de la Nuez había colaborado en 1955 en su natal San Antonio de los Baños en “El vocero”, publicación de la Asociación de Estudiantes Ariguanabenses (AEA), de 1955 a 1956 en páginas del Círculo Artesano y luego en el Boletín de la Cámara de Comercio e Industriales del Ariguanabo, en esta última publicación aparece el loquito en su sección “Cusubé”.
El 2 de febrero de 1957 el semanario Zigzag salió encabezado por un dibujo del loquito saliendo de Mazorra y con una nota titulada “El loquito de Zigzag”, en la misma se aclara que no es el típico personaje que hace de la locura un medio para fastidiar a los demás por el contrario, es honrado ciento por ciento, sincero, capaz de pegarse con una mandarria en el dedo gordo del pie, con esto deja claro su intencionalidad crítica.
En las semanas iniciales de su aparición en Zig Zag, el loquito se estableció como un ser distraído, ingenuo, que cruza la calle 23 leyendo o patinando, pero en su segunda entrega va realizando alusiones a la situación del país, la insurrección de oriente y las acciones de sabotajes en las ciudades. A partir de marzo de 1957 acentúa sus comentarios sobre el desarrollo de la lucha revolucionaria, claro está, no de esta forma directa, sino utilizando diferentes recursos alusivos al momento político que vive el país, hasta llegar al año 1959 en que triunfa la revolución y acompaña a los rebeldes barbudos en su triunfo contra la tiranía.