Alberto Sánchez Méndez

El mártir Alberto Sánchez Méndez, según documentos biográficos del Museo de Gϋira de Melena, nació en el poblado El Gabriel, el 23 de febrero de 1915, hijo de Luis Sánchez y Zoila Méndez, ambos naturales de San Cristóbal, provincia de Pinar del Río. Alberto era el segundo de cuatro hermanos, su madre falleció cuando tenía cinco años. El padre, se casa nuevamente y la esposa se convierte en una segunda madre. Después la familia se traslada para Pinar del Río y allí el joven cursa estudios secundarios, la situación económica impide que ingrese en el instituto y estudie una carrera. El padre decide emplearlo en la tienda de ropa “El Bazar cubano”, como mozo de limpieza, al poco tiempo su buen carácter y educación, motivan al dueño a su ascenso como dependiente.

En los ratos de ocio Alberto frecuentaba una tabaquería que se encontraba al lado del estudio fotográfico de su padre, allí intercambiaba opiniones con los tabaqueros sobre la situación económica del país, tras la muerte de Rafael Trejo, dio lectura al artículo sobre el crimen cometido, llenándose de ira exclamó: “este asesinato hay que vengarlo”, los tabaqueros veían en él no solo un amigo, sino un compañero de lucha.

Siendo muy joven se enrola en las actividades contra las injusticias, participa en las acciones del Ala Izquierda Juvenil en Pinar del Río, combate valerosamente en Ceja del Negro, luego se incorpora en acciones contra la dictadura machadista, forma parte de un plan de secuestro al capitán del Ejército de Pinar del Río para demandar la libertad de los presos políticos. Esta acción quedó frustrada, siendo detenidos los secuestradores al ser sorprendidos en la reunión conspirativa. El grupo, al ser apresado es llevado al Castillo del Príncipe donde se les retiene durante 45 días, luego de ser liberado, regresa a Pinar del Río y reanuda las actividades revolucionarias. A la caída de Machado marcha hacia La Habana e ingresa en el Cuerpo de Policía Técnica, más tarde se incorpora a la organización que dirigió  Antonio Guiteras la cual desarrolló múltiples acciones, sabotajes y respaldó a los movimientos huelguísticos decretados por el Partido Comunista.

Alberto tenía 19 años y sólo había alcanzado el octavo grado pero era un autodidacta con una inteligencia excepcional.

A mediados de diciembre de 1934, forma parte de un grupo que debía ajusticiar a un traidor de la Joven Cuba, la operación fracasa y tiene que pasar a la clandestinidad. Desde ese momento tiene que alejarse para esconderse fuera de la ciudad, parte hacia Colón, Matanzas pero aún así no es suficiente debido a la cruenta persecución a que es sometido por lo que marcha a Panamá como país de refugio.

El joven gϋireño no se amilana ante los problemas que debe enfrentar en el país istmeño debido a las actividades revolucionarias que allí se desarrollan para la libertad de Cuba, por los constantes encuentros con las autoridades panameñas se le expulsa de ese país, sale para Honduras donde lo detienen y por recomendaciones de la Cancillería de los Estados Unidos y del gobierno de Batista lo envían a El Salvador. En ese territorio el jefe de gobierno era un cruel asesino y enemigo de los comunistas, su nombre: Maximiliano Hernández, quien detiene al joven revolucionario. El encarcelamiento del joven llega a oídos de dirigentes del Partido Comunista del Salvador, los obreros y el pueblo en general demandan la libertad de Alberto y exigen garantías para su vida, a estas protesta se une el presidente de Méjico en aquella época, Lázaro Cárdenas, quien fue un gran admirador de los luchadores antimperialistas.

En el país azteca trata de contactar con seguidores de la causa pero encuentra divisiones políticas que lo obligan a regresar clandestinamente a la patria.

Luego de una estancia en Cuba se traslada a los Estados Unidos y de ahí a España, encuentra compañeros de lucha y rápidamente se vincula al Comité Antiimperialista de Revolucionarios Cubanos, esta organización recibía ayuda del Partido Comunista Español, de las organizaciones de izquierda, entre ellas la del Socorro Rojo Internacional, una de las más importantes. Entre sus miembros se encontraba, Tina Modotti, la compañera de Julio Antonio Mella.

Por aquella época los mineros eran víctimas de la explotación y muchos fueron encarcelados por las protestas que realizaban. El joven cubano trabajó por la libertad de los mineros, fue elegido como secretario de acta del Comité. En medio de la guerra civil española desarrolló diferentes actividades, contaba con 21 años y tenía ya un aval amplio de luchador ejemplar: pertenecía al Quinto Regimiento el cual estaba considerado como Bandera Ejemplar de Sacrificio, heroísmo y gloria, aquí obtiene el grado de Comandante de Brigada.

En plena guerra Alberto conoce a Encarnación Hernández, combatiente internacionalista con quien contrae matrimonio. Participa en diferentes frentes de combates y muere el 25 de julio de 1937, con 22 años, en la Batalla de Brunete, considerado el más sangriento combate de la Guerra Civil Española. El Comandante Carlos Vittorio Vidal miembro del Comité Central del Partido Comunista Italiano quien peleó junto a él lo define como: “símbolo de abnegación y valor”.

Al morir lo cubrieron con la bandera roja del Quinto Regimiento, fue amigo del poeta Pablo Neruda y este le dedicó unos versos de despedida al ver el cadáver de su amigo y  compañero muerto en acción.