Participación quivicanera en las guerras de independencia

Los hermanos  Emiliano y Domingo Delgado González, mambises que nacieron en los límites de San Felipe y San Antonio de las Vegas se criaron en el seno de una familia donde el ideal de independencia estaba fuertemente arraigado. Sus tíos y una tía habían luchado en la guerra grande y crecieron viendo a sus hermanas mayores soltarse el pelo y colocarse una cinta azul para pasar frente a los soldados españoles como declaración de ser partidarias de la causa cubana.

Cuando toda Cuba ardía en los afanes independentistas en 1895, se organizó en Quivicán un grupo conspirador que tenía su centro en la bodega de Crisóstomo. Los hermanos Domingo y Emiliano eran parte de aquel grupo que enterado de la presencia española en La Habana tomó las armas y conformaron el Escuadrón de Quivicán. Emiliano llegó a ser el segundo al mando de la mencionada fuerza que tenía como jefe a Cristóbal Pérez. Máximo Gómez les confirió a ambos el grado de capitán después de su primer combate en tierras quivicaneras conocido por “Mi rosa”.

Herido en combate, Emiliano estuvo escondido en una cueva y su madre Manuela atravesaba las líneas españolas llevando balas y medicinas escondidas en la sayuela. En varias ocasiones la ayudó a cruzar las líneas un soldado español de 16 años de edad quien afirmaba que nada tenía en contra de los cubanos, que solo deseaba el fin de la guerra para volver a España, pues lo habían reclutado en contra de su voluntad.

Domingo entró a San Felipe de noche, lugar donde transcurrieron sus años de niñez y juventud. Allí tenía una novia a quien en más de una ocasión se las arregló para ver, pues de ella estaba muy enamorado. Un vecino lo delató y cayó acribillado a balazos en una encerrona que los españoles le tendieron junto a la ventana de su novia. Poseía al morir los grados de capitán.

Emiliano por su parte marchó con la tropa de Máximo Gómez hacia Las Villas, al igual que los restantes mambises del Batallón de Quivicán. Participó en numerosos combates. Compañeros que sobrevivieron le contaron a su madre y hermana que era valiente hasta la temeridad, siempre en busca del peligro. El quivicanero segundo jefe del escuadrón del territorio, regresaba a La Haban con las fuerzas del Coronel Adolfo del Castillo cuando cae en el combate de “La Luisa” con el grado de comandante.

El hermano menor de Emiliano y Domingo, llamado Manuel Delgado conocido por Lillo quiso alzarse con ellos; los que se opusieron al contar solo con 14 años de edad. Pero el inquieto muchacho se las arregló para encontrar el campamento insurrecto después del combate “Mi rosa” y les dijo: “Llegué y de aquí no me voy”. Por su corta edad le asignaron el cuidado de los caballos y la impedimenta. Se mantuvo siempre en la zona. El sanfelipeño Manuel González fue el único de sus hermanos que sobrevivió.