Lidia Doce y Clodomira Acosta: mujeres heroicas
Lidia Doce y Clodomira Acosta Ferrals actuaban, desde el inicio de la guerra, como enlaces del Ejército Rebelde con los comandos urbanos. A principios de 1958 ambas coincidieron en La Habana, para ejecutar una tarea de la Comandancia General.
Por aquellos días habían llegado a La Habana dos mensajeras de la Sierra Maestra, primero Lydia Doce Sánchez y después, el 9 de septiembre, Clodomira Acosta Ferrales.
El 11 de septiembre, decidieron pasar la noche en una casa del Reparto Juanelo, donde también se ocultaban cuatro combatientes clandestinos. En la madrugada, producto de una delación, un grupo de esbirros, comandados por los connotados asesinos Ventura y Carratalá asaltaron la casa, asesinando en el lugar a los cuatro combatientes, y llevándose presas a Lidia y Clodomira.
Las dos mujeres fueron interrogadas y sometidas a crueles torturas, sin lograr arrancar una sola palabra de sus labios. Al final las asesinaron e hicieron desaparecer sus cuerpos.
Al referirse a ellas, Fidel dijo: "Mujeres heroicas... Clodomira era una joven humilde, de una inteligencia y una valentía a toda prueba, junto con Lydia torturada y asesinada, pero sin que revelaran un solo secreto ni dijeran una sola palabra al enemigo".