Las Tabernas
Haciendo una breve reseña sobre las tabernas de la localidad ariguanabense, las que se construían a lo largo de los caminos y tenían gran importancia porque brindaban facilidades a los viajeros. En ellas encontraban cama y alimentos además de comida y descanso para los caballos. En muchos casos las tabernas fueron responsables de la formación de pequeños caseríos y asentamientos, que con el tiempo, se convirtieron en grandes poblaciones como fue el caso de San Antonio de los Baños.
Las tabernas ariguanabenses tenían todas las mismas características, un pozo y una ceiba con independencia del tamaño que tuviera la casa, que podía ser con techo de guano o tejas y sus paredes de tabla y mampostería.Algunas de esas antiguas tabernas se mantienen en la actualidad como bodegas de campo o como tienda del pueblo, como se les llama hoy en día, con sus nombre originales. Las que quedaron dentro del núcleo de la población como “La Taberna del tío Cabrera” o la de “La Punta de Rosa”, se convirtieron en otros establecimientos comerciales conservando sus nombre originales. La del tío Cabrera reviste una singular importancia ya que se remonta su establecimiento con la fundación de San Antonio Abab, hoy San Antonio de los Baños.
El origen de Santiago de las Vegas
En 1629, el Gobernador de la Isla Don Lorenzo Cabrera y Cervera, concibió la idea de mandar a Canarias un barco cargado de tabaco, del que obtuvo con su venta grandes ganancias, lo que trajo consigo un marcado interés por el cultivo de esta planta en toda la Isla.
Con el fomento del cultivo del tabaco se originó en 1669 en las cercanías de La Habana, un nuevo caserío al que llamó “De las Vegas”, años más tarde en 1694, el obispo Compostela, colocó la primera piedra para erigir la nueva Iglesia del pueblo, bajo la advocación del santo católico Santiago Apóstol; a partir de esa fecha comenzó a llamarse al pueblo “Santiago de Compostela de las Vegas”.
Los primeros pobladores de Santiago de las Vegas eran de La Habana, en su mayoría isleños que venían de Canarias dedicados a la siembra de tabaco. En 1744 los vecinos de Santiago solicitaron al gobernador de Cuba la fundación de pueblo, lo que fue autorizado por el rey Don Fernando VI, a través de una real cédula emitida el 26 de agosto de 1745.
La Iglesia de San Antonio de los Baños
Relacionados con el origen de San Antonio de los Baños, encontramos que después de la muerte del primer Marqués de Cárdenas de Monte Hermoso, en 1771, su viuda Doña Bárbara Beltrán de Santa Cruz compró una finca a la familia Chacón, en la región de las abanas de Ariguanabo. Los sentimientos religiosos de aquella mujer le hicieron construir una ermita de madera y tejas, en el batey de su finca; donde hoy se halla el Parque central José Martí.
Antes de la construcción de esta Ermita, los servicios religiosos estaban a cargo de la Iglesia del cano, a la que asistían los vecinos de San Antonio, para lo cual tenían que atravesar la Laguna del Ariguanabo por un camino que ya no existe, allí iban a pagar sus diezmos , celebrar los bautizos y matrimonios. En 1784 esta antigua Ermita fue sustituida por una iglesia en el lugar donde se encuentra actualmente el Parque Camilo Cienfuegos. Según datos históricos, ésta iglesia fue reconocida por el Presbítero, Don Manuel José de Morejón; más tarde al cobrar importancia a la población, la iglesia fue declarada Parroquia auxiliar en 1785 y dejó de ser atendida por los curas del CANO.
La enseñanza primaria
En sus inicios se construyó una escuelita gratuita que no daba abasto para los habitantes de la creciente villa, la que fue atendida hasta 1821 por Juan Claudio Díaz, quien fue maestro y director a la vez. A partir de este año otras personas se hicieron cargo de la escuelita sin saberse calificado para esta profesión.
Por esta época proliferó en el Ariguanabo las escuelitas domésticas, donde amas de casa les impartían clases a unos pocos muchachos por solo unos reales al mes, es por ello que en marzo de 1831, el Cabildo de esta villa, hizo saber la necesidad de planificación de una escuela de primeras letras, ya que la existente no era suficiente para todos los alumnos, de ahí que el primero de agosto de 1836 se inaugurara la Escuela de Santa Cristina con una matrícula de de 21 niños y 15 niñas, la cual ascendió rápidamente a 232 estudiantes.
La Escuela de Santa Cristina en el Ariguanabo estaba situada en lo que es hoy la cafetería El Bombero
La lectura en las tabaquerías
Sobre este tema existen varias versiones a la hora de precisar los inicios de y el lugar donde comenzó la lectura en la tabaquerías.
Según plantea el historiador e investigador ya fallecido José Rafael Lauzant, él discrepa de la fecha y el lugar donde se dice tuvo su inicio este tipo de lectura y afirma que las mismas se iniciaron en el año 1864 en la fábrica “Viñas de Bejucal”, donde un lector leía la prensa y algunas obras literarias a los tabaqueros de la fábrica. Sobre este aspecto Lauzant en su libro “Historia Colonial Ariguanabense” amplía la información y nos dice que en esa fecha de 1864, un joven de San Antonio de los Baños con muy buena preparación y al parecer descendiente de la familia de los escritores de la Villa nombrado Antonio Leal, emigró a Bejucal en busca de trabajo, allí solo encontró un empleo que no estaba acorde con su capacidad.
Es por ello que un grupo de tabaqueros que conocían las condiciones de este joven del Ariguanabo le propusieron un salario mayor que el recibido por él hasta ese momento, el cual pagaría a través de una colecta semanal que realizaban los tabaqueros.
A cambio de esto, el joven les leería la prensa diariamente, además de alguna que otra obra instructiva. Un año después, la fábrica de Facundo Acosta- en Bejucal- también se inicia la lectura de tabaquería por el joven Rafael María Márquez; pronto esta práctica de leer en estos centros de tabaqueros se extendió hacia otros lugares del país.

