Líder campesino cubano Niceto Pérez
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Niceto Pérez nació en Güira de Melena el 27 de marzo de 1908, según los documentos oficiales de la historiadora Ana Martha Carvajal, directora del Museo municipal de Güira de Melena quien explica además que el nombre real del líder campesino era Aniceto Pérez.
Proveniente de una familia campesina y humilde, Niceto Pérez sufrió las vicisitudes del hambre y la miseria a causa de la política explotadora y proimperialista de los gobiernos de la seudo- república.
Cuando contaba con nueve años, sus padres se trasladaron a tierras orientales a fin de mejorar su situación económica. Se asientan en “El Vínculo”, provincia de Guantánamo, parte del realengo número 3, tierras ambicionadas por los latifundistas, nativos y norteamericanos, éstos últimos con el propósito de extender el poderío de la Guantánamo Sugar Company.
Niceto tuvo una vida llena de sacrificios, trabajando con dedicación la tierra para sostener a su familia. De carácter alegre, le gustaba cantar al tiempo que trabajaba junto con los integrantes del núcleo familiar, con los que jugaba y bromeaba en momentos de ocio , pero siempre que se le hablaba del tema de la tierra, expresaba muy serio ...”yo soy un hombre y no sirvo para trabajar con patrones”.. , así era Niceto Pérez.
Su actitud firme e irrevocable provocó el odio de los ambiciosos enemigos, peligraba ya la vida del joven campesino porque era uno de los dirigentes más destacados de la organización campesina que se enfrentaba a las imposiciones de los terratenientes. Lino Mancebo, dueño de la Compañía Agrícola e industrial MACA y enemigo acérrimo del líder campesino, concibió un plan represivo, dirigido contra él.
El 24 de abril de 1946, un sargento de la guardia rural con dos soldados y otros esbirros, todos al servicio del terrateniente Lino Mancebo, se presentaron en el bohío de Niceto Pérez para avisarle de que” tenía que abandonar inmediatamente las tierras y que en caso contrario tendrían que matarlo”. Como esta visita no surtió el efecto deseado en el dirigente, los esbirros volvieron días después al humilde bohío, y aprovechando su ausencia, le destruyeron los sembrados que con tanto esfuerzo se había hecho, le advirtieron a su esposa que “otro tanto podían hacer con él”.
El 17 de mayo, cuando comenzaba a aclarar, Niceto, acompañado por sus hijos más pequeños, se dirigía a brindarle su aporte en las tierras de su vecino y compadre Juan Martínez, testigo de la criminal tragedia.
Martínez explicó que “había escuchado pasos de caballos en tropel, luego una voz que dijo: “oye Niceto” y enseguida un disparo de arma de fuego”. El cuerpo de Niceto yacía mortalmente con sangre campesina y de pueblo, una vida sana y generosa se escapaba a causa de la ambición y del crimen que desataban los gobiernos de turno.
Tras su asesinato, Niceto Pérez se convirtió en bandera de lucha del campesinado cubano.

