Casa de Cultura de San Antonio de los Baños

El 28 de diciembre del año 1980 y saludando de manera especial el II Congreso del Partido Comunista de Cuba, se inaugura en San Antonio de los Baños la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela.  La Casa de Cultura Ariguanabense, desde sus inicios funcionó en su actual inmueble, sito en avenida 37, número 6211, entre las calles 62 y 64.

Es una locación de principios del siglo XX que fue habitada por la familia de Armas, una de las más prestigiosas de la villa por esa época, quienes habitaron la vivienda hasta el año 1930- aproximadamente. Posterior a ello pasa a ser propiedad de la familia del conocido Doctor Balmaseda, el cual destinó una habitación para ofrecer consultas a sus pacientes. En el año 1957 los Balmaceda permutan con la familia Garma quienes tiempo después cambian la residencia con el Doctor Roig, otro prestigioso médico con consultorio privado.

En los años 80 el movimiento cultural  comienza a crecer en el país. Aumentaba con ello la necesidad de extender el arte a la comunidad. Múltiples acciones saludaban en el país el II Congreso del Partido Comunista de Cuba y en San Antonio de los Baños se fomentaba un movimiento que necesitaba especio para hacer florecer su talento. De manera inmediata comenzaron en el local los trabajos de restauración y adaptación  de las habitaciones para los fines que se perseguían. Finalmente inauguran la Casa el 28 de diciembre de 1980 con el nombre de Raymundo Valenzuela- en honor al relevante músico ariguanabense, compositor y arreglista, director de orquesta de los bailes más famosos que acompañaban la villa en la segunda mitad del siglo XIX.

En la primera década de su existencia, la  locación se destacó por la intensa labor realizada en la formación del Movimiento de Artistas Aficionados, con el cual obtuvo numerosos premios en los festivales que comenzaban a fomentarse en el país con el auspicio de organizaciones como la de Pioneros José Martí, la Estudiantil de la Enseñanza Media y la Universitaria, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y la Central Obrera.

Cuatro grupos emanados del movimiento obrero facilitaban presentaciones escénicas cada semana con un estreno al finalizar cada mes. Otras manifestaciones como las Artes Plásticas y de manera particular la pintura, la música con realce para el género campesino y la literatura con la integración de aficionados al taller Municipal César Vallejo, incrementaron el quehacer vocacional y de formación en la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela.

A partir del año 1990 se produce un cambio en las funciones de la instalación. El desmoronamiento del campo socialista y el recrudecimiento del período especial llevan a tomar medidas para ampliar el concepto de la cultura. Se implantaron 11 aspectos que rigieron el accionar de estas instalaciones en el país, con ello también se amplió y fortaleció el Movimiento de Artistas Aficionados y los instructores de arte revitalizaron su quehacer. En 1994 la Casa de Cultura ariguanabense se declara Centro Modelo y mejor colectivo a nivel nacional. Volveremos con más en una nueva emisión.

En el año 1995 la Casa de Cultura ratifica su condición de centro Modelo y Mejor Colectivo a nivel Nacional.

Cumplía ya sus quince años de fundada y su meritoria labor hizo que el Comité Municipal del Partido extendiera numerosos reconocimientos. Nuevos lauros engrosaron los archivos de la instalación en los años posteriores: en 1996, el órgano Local del Poder Popular y su asamblea municipal le otorgaron un diploma como Mejor Centro en la creación del arte y la cultura de la localidad.

Durante toda la década de los noventa, la institución  ariguanabense mantuvo la condición de Mejor Colectivo a nivel de país y Centro Modelo. Su prestigio se consolidó ante los organismos políticos, la dirección y el Ministerio de Cultura. Con satisfacción se puede hablar de un estrecho contacto con el actual ministro, el compañero Abel Prieto  quien se interesa con frecuencia por el desarrollo cultural de la instalación- generadora de un protagonismo artístico que emana desde la comunidad.

Entrando el año 2000 el trabajo socio-cultural crece notoriamente. Los consejos populares rurales notan la presencia de los promotores que llevan talento a los más apartados sitios de las comunidades en el campo. De igual modo se fortaleció  considerablemente el movimiento de animación cultural urbano con la sistemática presentación de actividades en centros laborales, escuelas, barrios y parques. La labor de los trabajadores de la casa de cultura cumplió también una función  preventiva a través de acciones dedicadas a la lucha contra las drogas y la prostitución.Vanguardia Provincial en cuanto al trabajo comunitario resultó ser la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela a principios del año 2000. La instalación cultural ariguanabense, consolida para esta etapa su prestigio a diversas instancias. En el 2001 inicia el trabajo por el método e la Dirección por Objetivos con lo cual hace más práctica y viable su función institucional. Un año después alcanza la condición de Colectivo Vanguardia Nacional del sector de la cultura.

Con su  Movimiento de Artistas Aficionados, la Casa de Cultura ariguanabense se insertó, desde los inicios, a las Tribunas Antiimperialistas que como parte de la Batalla de Ideas llevó a cabo el pueblo cubano hasta lograr la devolución a la patria del niño Elián González. En el 2003 inicia un fuerte trabajo por rescatar en la villa tradiciones perdidas lo cual propició un crecimiento notable de los artistas y creadores aficionados; aparejado a ello se incrementa la superación del personal que labora en el centro.  

Para el 2004, escritores del taller literario César Vallejo logran publicar sus libros. En esta etapa el Festival Nacional de Pioneros Aficionados premia el talento de un creador del taller infantil con la publicación de su obra en la Revista Habáname;  La ilustración de la creación premiada estuvo a cargo de una pequeña que recibía la orientación vocacional a través de los talleres de artes plásticas de la propia instalación cultural. Ese año egresan los primeros alumnos de la formadora provincial de Instructores de Arte 13 de Marzo quienes contaron con el apoyo y asesoría del personal de la Casa de Cultura Local. Los años venideros se dedicaron a fortalecer desde la comunidad una cultura general e integral en busca de fortalecer la identidad del territorio.

El alto nivel participativo de la población en los talleres artísticos-literarios, se puede valorar de especial relevancia e impacto social, cuestión que se avala por la cantidad de premios que cada año alcanza en eventos de diversas magnitudes. Se puede mencionar en igual rango la atención a programas especiales entre ellos: el acercamiento a los discapacitados, a instalaciones de salud, así como,  las acciones por la conservación y cuidado al medio ambiente, la prevención social, el turismo cultural y la extensión universitaria. Cada año resalta el centro en la emulación que en La Habana saluda la efeméride del Moncada.

En la actualidad, los trabajadores de la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela, continúan ratificando su condición de Colectivo Vanguardia Nacional. Cuentan con una fuerza altamente capacitada, procedente, en su gran mayoría de la Escuela Provincial de Instructores de Arte 13 de Marzo, muchos de ellos, con grado superior en la especialidad, alcanzado a través de la Universalización de la Enseñanza.

Nombres como Mercedes Valdés, Daniel Arango o Sandalio Camblor, se escuchan entre los que han logrado publicar obras desde el taller literario César Vallejo. Veteranos como Beatriz Leipín, Marideli Miqueli, Marcia Rodríguez, o María Josefa,  continúan aportando lauros al quehacer artístico- cultural de la instalación. No podemos sin embargo pasar por alto a jóvenes figuras que como instructores han extrapolado su talento a otras latitudes, tal es el caso de Deyvis Toledo, miembro de la Brigada Artística José Martí.


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