Tradiciones culturales del Ariguanabo

 

Dentro de las fiestas tradicionales de San Antonio de los Baños se encuentran Las Verbenas, Los Carnavales y las Fiestas Campesinas, donde algunas de ellas se mantienen en la actualidad.

Para hacer más exacta haré mención de algunas fiestas particulares, en especial, la de Ramón Guerra, como una de las fiestas que más se destacó por estar rodeada su casa de jardines y merenderos a las márgenes del Río Ariguanabo. Este lugar era conocido por “La Quintica” de Ramón Guerra, situada muy próxima al actual restaurante del mismo nombre.

Ramón tenía una virgen en este lugar, y las personas que por allí pasaban le pedían deseos y le depositaban dinero. El día de su santo San Ramón, habría La Quintica y recibía a todos los que pasaban a saludarlo, ofreciéndole bebida y algo de comer sin costo alguno. Esta celebración empezaba desde la mañana, y por la noche hacía una gran fiesta con un baile, donde se comía y bebía de forma gratuita hasta la madrugada. Se puede decir que los bailes eran los que más se realizaban en la Villa del Ariguanabo. Estos se hacían los 23 de Octubre en el Aniversario del Círculo de Artesanos, en conmemoración de la fundación de San Antonio Abad, también se efectuaban vistosos bailes durante la navidad, los 25 de diciembre, donde se adornaba todo con alegría navideña sin dejar de mencionar los famosos bailes de carnaval.

Uno de los bailes más significativos era el Baile de los Espejos para el cual se ponían en todas las paredes del Salón Central del Círculo de Artesanos y de ahí se derivaba su nombre. Estos bailes se dejaron de hacer a partir del paso del Ciclón de 1926 donde se rompieron muchos de estos cristales sin poder ser recuperados.

Otros bailes famosos efectuados en el Ariguanabo eran los de Globos, en el cual predominaban los globos de distintos colores como principal adorno, el baile de La Cerveza, con tres bandos apadrinados por las tres marcas de cerveza: Hatuey, Cristal y Polar, cada una de ellas si lograba reunir un buen número de parejas y ganaba la que más llevara.

Para todos estos bailes, las orquestas cuando venían de la capital lo hacían muy temprano, por lo que antes del baile daban una retreta o concierto en el Parque Central, y después tocaban en el Círculo de Artesanos. Con estas mismas características se hacía el baile de los Bandos entre los barrios del Palenque, La Punta y La Loma, ganado el que más parejas llevase.

Los bailes tradicionales en la Villa adquirieron una gran notoriedad y trascendieron por su calidad y elegancia hasta varios de los territorios cercanos, incluyendo la capital, de donde venían muchos de los bailadores aficionados a esta forma de entretenimiento y recreación.

Hubo otro importante baile que fue el de Las Siete Orquestas, para esa noche había orquestas en el Salón Principal, en la cantina, en el cine y en la azotea del Círculo de Artesanos del Ariguanabo. Allí se reunían las mejores agrupaciones musicales de aquel entonces, la orquesta de Enrique Collazo, Antonio María Romeo, Arcanos y otras.

Otro baile ideado en San Antonio de los Baños fue el del Reintegro, este costaba un peso y se le daba al que adquiriera el tike, en él se iba ponchando todo lo que consumía y pagaba, cerveza Polar, helado Guarina, cigarros entre otras ofertas y al final del baile se entregaba el tike y se le reintegraba el peso. Indiscutiblemente San Antonio de los Baños era famoso en la provincia y la capital por los magníficos bailes que se daban en los salones del Círculo de Artesanos de esta localidad.

El Ariguanabo puede ser considerado a través de todos los tiempos como un manantial de manifestaciones culturales. El Círculo de Artesanos, fue el centro promotor de esta cultura y escenario de grandes bailes que han quedado en el recuerdo grato de quienes los vivieron.

Las Verbenas fueron otros de los bailes que se destacaron en el pasado, las cuales empezaron a realizarse en 1921, organizadas por dos grandes promotores culturales y hombres de grandes ideas e iniciativas, los señores Octavio Valdés Rodríguez y Manuel Alfonso Descalzo, quienes contaron con la colaboración de otros entusiastas ciudadanos de esta localidad.

Las Verbenas fueron una de las fiestas más hermosas que se dieron en la Villa, en ellas se hacían incontables actividades, la primera se realizó 1921 y se hizo en los alrededores del Parque de la Iglesia, alternando en potros años con el Parque Central y el Círculo de Artesanos.

Se construían en la calle hermosos kioscos que cambiaban su decoración todos los años con gran variedad y belleza. Un kiosco digno de recordar durante estas verbenas, fue el de las flores que simulaba un cesto todo decorado con bellísimos ejemplares, otros se dedicaban a diferentes países donde se representaban desde el vestuario hasta las comidas, bebidas y la música que se escuchaba. Ejemplo de ello lo fue el Patio Mexicano y el Kiosco Gitano con una adivinadora que leía la buena ventura.

También se distinguieron en estas fiestas de las verbenas los kioscos La Gruta Azul, El Cortijo Español, donde se seleccionaban algunas señoras de buena posición social y económica quienes se encargaban de reclutar a los jóvenes españoles del pueblo, igual ocurría con el Kiosco Chino en el cual se escogían las féminas con rasgos asiáticos que simularan este ambiente. También estaba el kiosco norteamericano, desde luego todas rubias. Existía además un kiosco especial llamado La Casita Criolla atendida por la Sociedad de La Luz, donde se vendía comida típica criolla.

Por la tarde se hacía un desfile de coches y volantes adornados con flores y en ellas paseaban hermosas jóvenes, que representaban a las mujeres cubanas en toda su diversidad, trigueñas, castañas, rubias y mulatas, vestidas a la moda de otras épocas. La Verbena era una fiesta que apradinaba, realizaba y disfrutaba en toda su plenitud la clase más pudiente de la sociedad ariguanabense.

Estas fiestas se realizaban de siempre desde finales de febrero y hasta principios de marzo, buscando coincidir con los fines de semana. El Círculo de Artesanos además de ser sede del reinado del carnaval seleccionaba las muchachas más bellas de la Villa y lanzaba concursos de comparsas y máscaras. Esta institución realizaba tres fiestas de carnaval, y el domingo se dedicaba al paseo de carrozas y comparsas que cada año tenían nuevos y atractivos diseños.

Las comparsas y carrozas que desfilaban en los carnavales del Ariguanabo, por lo general representaban a las diferentes instituciones de la localidad, pero habían tres que lo hacían de acuerdo a los barrios del pueblo: La punta, La  Loma y El Palenque.

La Punta llevaba por carroza un cisne, La Loma una concha marina con la reina en el centro y El Palenque era el carro de Venus.

Lindas comparsas amenizaban el desfile del Carnaval, algunas de esos ejemplos fueron la de Los Presidarios, todos vestidos de reclusos, con uniformes a rayas y algunos arrastrando la característica masa de hierro, en imitación a un grillete atado al pie.

Estas comparsas representaban además a las distintas instituciones del municipio, otras de las carrozas más famosas del carnaval lo fue La Sultana, con muchachos vestidos de persas que llevaban la sultana en alto, la Botecito, en la que todos vestían  de marineros llevando faroles; las de Los Guajiros, vestidos de guayaberas, pantalón blanco y sombrero de guano a lo mambí, con cintas rojas y azules, las muchachas iban vestidas de blanco con flores en el sombrero y lazos de varios colores, encabezaba esta comparsa un grupo de cantores con bandurrias y claves interpretando alegres puntos criollos y décimas guajiras.

Las primeras comparsas no tenían música; esta se incorporó posteriormente, logrando mayor belleza y calidad en las mismas y en todos los carnavales de aquella época. En San Antonio de los Baños se hacían desfiles de máscaras y disfraces que daban un bello colorido y originalidad a estas fiestas populares que se hicieron muy famosas en el Valle del Ariguanabo y en sus alrededores.

Es necesario destacar además la celebración de las fiestas campesinas en el territorio, las que gozaban de gran concurrencia y aceptación por parte de los ariguanabenses y otros visitantes.

Estas fiestas campesinas se concentraban en los barrios rurales más cercanos, siendo las más concurridas las de Govea. En las mismas se hacían carreras de cintas, a caballo y controversias entre repentistas en las que el público dividía su simpatía en dos bandos que preferentemente se les denominaba rojo y azul, y que eran apadrinadas por las más lindas guajiritas de este poblado. Las fiestas terminaban con un gran baile.

También se realizaban bailes campesinos en las bodegas rurales entre las que se pueden citar La Paloma, El Cañón, La Encrucijada y La Ceiba.

En estas fiestas por lo general se utilizaba una banda con cornetas que despertaba alegremente al vecindario con una diana mambisa, posteriormente se ofrecía un juego de pelota en horas de la mañana para dar paso después al almuerzo mambí. Seguidamente una exhibición de boxeo con peleadores en el patio, le seguían las carreras de cintas que eran animadas. En horas de la tarde- noche comenzaban los bailes que duraban hasta el madrugada con una grata demostración de fuegos artificiales que llenaban de luces el espacio.