San Antonio de los Baños durante la década del 50

La historia local de San Antonio de los Baños correspondiente al período de 1952 a 1958, se caracterizó por la agudización de la crisis del sistema neocolonial y el auge de la lucha de liberación nacional.

Durante esta etapa, en el valle del Ariguanabo se mantenía una estructura agraria, donde más del 60% de las tierras estaban sin cultivar por lo que la improductividad y la subutilización de las fuerzas productivas en el agro en este municipio alcanzaron niveles altos en dicha etapa.

 En San Antonio predominaba la pequeña propiedad de menos de dos caballerías y la media de no más de cinco caballerías que eran cultivadas con mayor intensidad sin dejar de mencionar la existencia de un central azucarero El Fajardo de 39 caballerías.

 Esto hacía que la necesidad de lograr una diversificación agrícola se viera frenado por el predominio del minifundio y latifundio, este último en menor escala, operando ambos en igual dimensión con tendencia al monocultivo, el atraso técnico de la agricultura, la limitada producción, la estreches del mercado interno y el bajo poder adquisitivo de la población, sobre todo de los campesinos.

 El desarrollo del capitalismo en la agricultura del valle del Ariguanabo, fue impulsado por arrendatarios que controlaban el mayor número de tierras y que conformaban una pequeña burguesía agraria durante la década del 50.

 Los grandes ganaderos se dedicaban a la mejora y ceba de las reses que adquirían de poca edad, de manos de los pequeños propietarios a precios mínimos. Los campesinos de escasos recursos que trabajaban una finca de limitada extensión, cuando la cría se hacía más grande, de diez o doce meses, se les imposibilitaba la manutención por la falta de áreas de pastos entonces se veían obligados a vender los animales. La falta de tierras por parte del campesinado ganadero, fue la causa de la concentración de la producción pecuaria en pocas manos.

 En San Antonio de los Baños predominaban los ganaderos pobres, pues el mayor número de reses se concentraban en los poseedores de menos de 49 cabezas de ganado a esto le seguía el grupo con recursos medios, con más de 50 y menos de 249 cabezas de ganado siendo solo en dos fincas donde se concentraban los grandes rebaños.

 La mayor parte de las fincas destinadas a la cría de ganado mayor contaban con poca extensión de tierras, y era muy escasa la propiedad latifundiaria dedicada a la ganadería en San Antonio de los Baños durante esta década.

 En este municipio existían un gran número de fábricas de tabaco, entre las que se encontraban La Compañía Tabacalera, Ariguanabo S.A., La Menéndez  Compañía y otras que pasaban la decena, además de agencia de cigarro Partagas y romeo y Julieta. Existían también mas de 30 pequeños talleres particulares representados por sus dueños, entre estos podemos mencionar ¨ El Datalle¨ de Elio Valiente situado en la calle Nodarse, hoy avenida 35.

 Una de las limitaciones para e desarrollo de la política económica del país y de la región del Ariguanabo en particular, fue la ausencia de una institución financiera dirigida al fomento agrícola no cañero. Finalmente, en diciembre de 1950 fue creado el Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC). El mismo contaba con patrimonio independiente, personalidad jurídica propia y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones.

 Esta institución financiera no dispuso de una asignación de recursos acorde con las necesidades de fomento agrícola industrial del país por lo que mantuvo la misma estructura monoproductora y dependiente del capitalismo en Cuba.

En el censo efectuado en 1943 se pudo determinar que la población en esta etapa de San Antonio de los baños ascendía a 28 928 habitantes, donde era predominante la población urbana con el 75 %.

En el ariguanabo por esa época existían un total de 7 180 viviendas, de ellas la mayoría estaban dentro de la zona urbana. De todas estas viviendas solo el 36% eran propias, siendo alquiladas la mayoría de ellas. El problema de la vivienda era uno de los que mas afectaban a la población en le municipio. Las casas tenían de una a diez habitaciones y su estado de construcción era regular para la época, pues la mayoría de ellas eran de madera y teja y en otros de madera con guano y yagua.

 Con relación al suministro de agua, esta se hacía a través del acueducto en una parte considerable de la población, otros por aljibes, tuberías externas, ríos o pozos, de acuerdo con las posibilidades de cada familia. Los servicios sanitarios oscilaban desde el inodoro hasta la letrina.

El alumbrado podía ser eléctrico, de acetileno, luz brillante y otras variantes. También existían 6 cuarterías, 3 pasajes y 2 barrios de indigentes en San Antonio de los Baños.

 La salud pública que también constituía un serio problema para los ariguanabenses, a pesar de que en esta época se había construido el tan anhelado hospital civil nombrado en aquel entonces Luis Ortega Palacio, y que en la actualidad tiene el nombre de Iván Portuondo.

 La construcción del mismo se venía gestionando durante largo tiempo a través de un patronato, pues solo se contaba en San Antonio con una Casa de Socorros, que no daba abasto para atender a toda la población del municipio. Para mantener este hospital, la Federación de Instituciones Cívicas y el Patronato, desarrollaron una meritoria labor en este sentido, y producto de una colecta se compró ropa de cama, baterías de cocina, vajillas, uniformes de empleados y sirvientes, que se donaron al hospital.

 El arreglo bucal estaba en mano de los dentistas particulares que trabajaban en sus casas.

La asistencia médica a la población era mínima por parte del estado pues el hospital sólo contaba con 30 camas y la Casa de Socorros garantizaba los primeros auxilios.

 De vez en cuando se vacunaba a la población infantil cuando había amenaza de epidemia. El nivel sanitario de la ciudad se encontraba abandonado por la escasez de personal y material de limpieza.

Con relación ala educación, en este período de la década del 50 del siglo pasado, se mantuvieron funcionando los mismos centros que se habían construido, uno para la Escuela Primaria Superior que estaba en peligro de derrumbe y otro para el Centro Escolar que se edifico en la barriada del Palenque la más pobre del municipio.

 A pesar de que existían escuelas en las zonas urbanas y rurales, la asistencia escolar solo alcanzaba un 57%  entre la población de 5 a 24 años, ya que mucho de los niños que matriculaban en la escuela tenían que abandonarla por la necesidad de trabajar y otros que no llegaban a iniciar el curso.

 El desarrollo cultural del Ariguanabo poseía una rica tradición desde épocas remotas, patrocinadas fundamentalmente por el Circulo de Artesanos, el Casino Español y la Sociedad la Luz. Estas instituciones realizaban constantes actividades culturales, verbenas, charlas, conferencias que estaban al alcance de los socios. La distracción popular era el cine.

 En este período de la década del 50 se destacaron figuras de la plástica, música y escultura, entre los que sobresalieron: José Luis Posada, que gano varios premios en pintura, tanto nacional como internacional; René de la Nuez que comenzó a consagrarse como caricaturista y José de Lázaro Bencomo (De Larra), que comenzó a exponer sus primeras obras escultóricas.

 Por esta época los ariguanabenses también comenzaron a incursionar en el cine y un grupo de jóvenes encabezados por Vicente Cruz, hoy médico, organ9zaron una empresa cinematográfica. Fruto de ese trabajo fueron los cortos de 17 mm: La Herencia maldita, ¨ Contrabando, ¨ Lobos de mar y ¨ El Cayo de la muerte.

Estas son algunas de las manifestaciones culturales que se desarrollaron con mayor fuerza en San Antonio de los Baños durante la década del 50 del pasado siglo, no obstante fueron muchas las formas y las figuras que hicieron a la Villa del Ariguanabo como acreedora de una elevada colección cultural.


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