Desde los primeros años de la república, alrededor de 1910, en nuestro territorio se celebraban diferentes bailes. Entre ellos el baile de las flores, uno de los más antiguos, donde las muchachas se colocaban una flor en su vestido y las parejas que mayor número representaban o bien una rosa, o un crisantemo, o un nomeolvides, ése era el bando ganador.
Según cronistas de la época, este baile se popularizó y tuvo varias sedes como el círculo de artesanos, la Sociedad Casino Español, el centro La Luz y la Sociedad ABC Ariguanabo.
El baile del aniversario era otro de los que se realizaba en la villa y se celebraba el 23 de octubre durante en la década del 20, para festejar la fundación del círculo de Artesanos. Este baile siempre fue muy concurrido.
En los años 30 durante los meses de junio o julio, los bailadores se vestían con guayabera, dando nombre a este baile. Los jóvenes de la época mandaban a confeccionar sus trajes para estas ocasiones, consideradas por ellos especiales.
El 25 de diciembre los ariguanabenses celebraban las Pascuas con un baile y en él participaban los pobladores de otras zonas cercanas al municipio. Este y algunos bailes tuvieron el privilegio de contar con bandas como la Sonora Matancera, en aquel momento la de mayor celebridad en Cuba. Cuentan que a principios de la década del 40 esta orquesta era desconocida e el país y la Sociedad Círculo de artesanos la contrató por 20 años.
Muchos de estos bailes tenían carácter mensual y los que se realizaban en honor al Patrón de la Villa San Antonio Abad tuvieron varios nombres: Gloria en el Infierno en el que Manuel Alfonso diseñó figuras satánicas y las colgó en las paredes del Círculo de Artesanos. Esto fue en 1929. El baile de los Globos, donde se inflaron gran cantidad de globos y el más famoso fue el de los Espejos, que cubrieron los salones del Círculo, hasta que uno de los ciclones arrasó con ellos, quedando sólo uno al que los pobladores llamaron jocosamente el sobreviviente.
El Baile de las Cervezas, el del Bobo de Abela y el de la Camisa Rara, éste último el 29 de septiembre de 1951, fueron festejos que recrearon la vida de los ariguanabenses.

