Benny Moré
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Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez conocido por el mundo entero como Benny Moré, nació el 24 de agosto de 1919 en Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos. El Benny es uno de los más trascendentales músicos cubanos, su amplio registro para la interpretación y su capacidad innata para la composición músical lo colocan dentro de los dioses de la cultura cubana.
Según su madre Virginia, desde pequeño demostró una gran vocación para la música, cantaba canciones o las improvisaba y dirigió conjuntos compuestos por machetes, bongoes hechos con latas de leche, guitarras fabricadas con una tabla y clavos, con las cuerdas de hilo de cocer, dos palitos a manera de claves, etcétera. Con ellos se acompañaba en sones, boleros y tonadas campesinas creadas por él, y a los diez años de edad "rallaba" un tres "de verdad" que le habían prestado, con el cual se escapaba de su madre a las fiestas cercanas a su casa.
El año 1935 fue para Bartolomé Maximiliano Moré un año feliz porque logró formar parte del grupo musical a través del septeto y por primera vez, el pueblo pudo apreciar su voz, donde actuó como cantante. No conocía de música, pero poseía las condiciones innatas de un genio. Con casi veinte años de edad, en 1940 Bartolomé se despidió de su madre en el Hotel Ritz del Central Vertientes, donde ella trabajaba, y viajó escondido, indistintamente, en un tren y en un camión, a la Ciudad de La Habana.
En esa época, en la emisora CMQ comenzó a radiarse la Corte Suprema del Arte. Bartolomé Maximiliano Moré se presentó a aquel programa que animaban Germán Pinelli y José Antonio Alonso. Después de presentarlo y al momento de iniciar, le tocaron la campana. Más tarde volvió Bartolomé a Monte y Prado a la Corte Suprema y en esta segunda ocasión ganó el primer premio.
Tal hecho, en ese momento sin mayor trascendencia, repercutiría favorablemente en la evolución de su carrera artística cuando Miguel Matamoros, guitarrista, compositor y cantante, regresa en 1945 de un viaje, y de inmediato tenía que cumplir con su conjunto un compromiso contraído anteriormente con la mencionada planta radial, pero estaba disfónico y debía hacer reposo de voz. La solución fue pedirle a Borgellá uno de sus cantantes primos, para que actuara con él durante los días que durara el contrato, y, por supuesto, las sobradas aptitudes, y las excelentes referencias que dio Siro Rodríguez, hicieron que el escogido fuera Benny.
Pero que bonito y sabroso bailan el mambo las mexicanas…
La entrada al conjunto de Miguel Matamoros fue su verdadero debut como cantante profesional, pues con dicha agrupación tuvo por primera vez un trabajo estable como músico y realizó sus primeras grabaciones en discos de 78 revoluciones por minuto, entre ellas las tituladas Penicilina, de Alberto Valdés; Malos vecinos y Ofrenda criolla, de Miguel Matamoros, y Mexicanita, de Nené Enrizo. A partir de ese momento, la carrera como cantante de Bartolo se puede catalogar de vertiginosa. No solo tuvo un trabajo duradero, sino también realizó ese mismo año, 1945, su primer viaje a México, país en el que se consagraría como cantor popular.
En sus inicios en la capital mexicana se presentó con el Conjunto Matamoros en salones de baile, cabarets, teatros, y en varios programas de la radio emisora XEW, la renombrada "Catedral de la Radio de México". Actuó además en los centros nocturnos Montparnasse y Río Rosa, alternando con el famoso Conjunto Son de Veracruz, dirigido por Raúl de la Rosa. Allí Bartolomé se consagró para siempre y en sus primeros discos en 1944: "Buenos hermanitos", "La cazuelita", "La reina de mi bohío", "Me la llevé," entre otros, hizo la voz prima.
Cuando terminó el contrato, el conjunto Matamoros retorna a La Habana, pero sin Bartolomé, quien decide probar fortuna solo en México. Al comunicarle su decisión al famoso autor del son El que siembra su maíz, Miguel Matamoros le respondería: «Está muy bien, pero tienes que cambiarte el nombre de Bartolo, que es muy feo. Con él no vas a ir a ninguna parte. Tiene usted razón le contestó Bartolo, desde hoy me llamaré Benny, sí, Benny Moré.» En 1946 en México, Benny se casó con Juana Bocanegra Durán, el padrino de la boda lo fue el afamado cantante mexicano Miguel Aceves Mejías. Juana, de nacionalidad mexicana y de profesión enfermera, trabajaba con el célebre cantante mexicano Ortiz Tirado.
Cada día se consolidaba más el nombre de Benny Moré. Por todas partes se oían y tarareaban La cocaleca, de Víctor Caballé, y Parece que va a llover (Merengue), de Antonio Mata Formó a dúo con Lalo Montané y el resultado fue magnífico, era el mejor dúo de música antillana, se denominaban "El Dúo Fantasma" y por razones comerciales "El Dúo Antillano". Benny Moré grabó para la RCA Víctor con las orquestas de Mercerón, Arturo Núñez y Rafael de Paz. Con Lalo, grababaron con la orquesta de Arturo Núñez, la actuación con las orquestas era invariablemente por contratación. La entrada de Benny Moré en 1948 como primer cantante de la que sería posteriormente la célebre gran orquesta de Dámaso Pérez Prado, con la que graba más de 60 discos
entre ellos: Bonito y Sabroso, Mucho corazón, Pachito e´che, Ensalada de mambo, etc., resultó de suma trascendencia para su vertiginosa carrera, pues le sirvió de puente para su consolidación definitiva como mítico cantor. Popularizó los temas Francisco Guayabal creado por Pio Leyva y Mulata, los cuales fueron éxitos en su voz.
Dos genios de la música cubana
Con este encuentro se reunieron dos genios: en Benny Moré estaban el talento y la intuición natural; en Pérez Prado, además de todo eso, el dominio de la técnica y una enorme facilidad para hacer música. Con Pérez Prado conquistó al noble pueblo azteca en giras por distintos estados de ese país hermano. Debido al éxito alcanzado por el Benny, el pueblo le otorgó el título de "Príncipe del mambo" y a Pérez Prado el de "Rey del mambo"
Una de las primeras presentaciones que efectuó Benny Moré en vivo con la famosa orquesta de Pérez Prado fue en 1949, en el espacioso Teatro Blanquita de Ciudad de México, ocasión en que centralizaron el espectáculo "Al son del mambo", respaldado por la presencia de un público particularmente entusiasta: tanto Benny Moré como Dámaso Pérez Prado y su nuevo ritmo Mambo, habían llegado a la cima de la popularidad. Ya por esa época la voz de Benny era conocida en Panamá, Colombia, Brasil, Puerto Rico, Haití, Venezuela, y desde luego, en su natal Cuba. En el alegre mundo de la vida nocturna de Ciudad México, el cantante cubano actuó en infinidad de teatros, entre otros el Margo, el Blanquita, el Folliers y el Cabaret Waikiki, alternando con artistas de tanto renombre como la legendaria vedette Yolanda Montes (Tongolele), la mexicana Toña la Negra, y el destacado pianista y compositor cubano Juan Bruno Tarraza, de quien Benny cantó el bolero Ya son las doce.
Santa Isabel de las Lajas querida…
A pesar de toda esta fama adquirida, el Benny no olvidó a su pueblo natal, Santa Isabel de las Lajas, mérito que quedó demostrado cuando lanza una de sus composiciones musicales donde manifiesta el orgullo de ser lajero.
Era tan admirado por el pueblo que cuando Benny cantaba en el Centro Gallego de la capital, se desbordaba las aceras y los jardines del Capitolio Nacional para escucharlo. Debido a su sensibilidad musical el Benny podía abarcar en sus canciones todos los matices; lo patético, socarrón, dicharachero, lánguido, amoroso, satírico, franco, irónico, altanero, arrullador, estallante e idílico. De hecho, sus grandes cualidades más su afán de dar al pueblo lo mejor de su arte y de sí, desarrollaron en él el cantante completo, que interpretaba a la perfección con dominio absoluto las combinaciones armónicas y formas musicales.
Triunfa la Revolución, y a pesar de encontrase ya enfermo, el Benny tuvo una mejoría y no dejaba de trabajar afanosamente, siempre actuando para su adorado pueblo. Guantánamo, La Habana, Regla, Güira de Melena, Marianao, Manzanillo, Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Morón, Vertientes, fueron los escenarios de sus triunfos y sobre todo hay que destacar los éxitos en los bailables de La Tropical, transcurren varios meses en los finales de 1959, Benny fue a su ciudad natal y en una apuesta competitiva para ver quien aguantaba más bebida, comienza desde muy temprano a ingerir Tequila en unión de sus amigos. Después de este suceso y tras algunos días de reposo, se recuperó y volvió a actuar.
Benny comienza en 1960 en el Night and Day y mantiene contacto en el Sierra, se presenta también en bailes populares en las provincias de Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Oriente. A pesar de sus grandes éxitos y excesivo trabajo el Benny compartía algunos de sus momentos de asueto con su íntimo amigo el doctor Luis Ruiz.
A principios de la Campaña de Alfabetización, el Comandante en Jefe Fidel Castro se entrevista con el Benny, con el propósito de que actuara en el Anfiteatro de Varadero, donde todos los jueves se le brindaba a los alfabetizadores distintos espectáculos, durante todo el tiempo que duró esa campaña, Benny no faltó nunca los jueves, y siempre puntual amenizando el espectáculo, cumplió con Fidel.
Durante 1962 se inaugura las 8000 taquillas de Varadero, obra de gran envergadura que pone al alcance de todo el pueblo la maravillosa Playa Azul y el Benny asume la responsabilidad de amenizar los festejos de su inauguración, sin dejar de deleitar al público de los cabarets y cumpliendo contratos de grabaciones y bailables. Últimos días de su vida.
Su última actuación con la propia orquesta fue en el pueblo de Palmira, Las Villas, el día 16 de febrero de 1963. Su primer vómito de sangre lo tiene en Colón, ya en La Habana fueron directamente para La Cumbre por petición del Benny de ver a sus hijos (presintiendo la muerte). Solo le quedaban pocas semanas de vida, aunque su espíritu batallador lo mantenía en pie. Muy grave, el lunes 18 al amanecer vuelve a ponerse mal, por lo que el médico decide ingresarlo en el Hospital de Emergencias, provisionalmente.Fue trasladado a la sala H, cama 22 donde no se recuperó. Estuvo sin conocimiento hasta el martes 19 a las 9.15 en que murió a la temprana edad de cuarenta y tres años.
A las 12.15 minutos partió el cortejo fúnebre acompañado por miles de hombres y mujeres del pueblo hacia el local de Prado y Ánimas, donde se encontraba el Sindicato Nacional de Trabajadores de Arte y Espectáculos (SINTAE). Los hermanos le entregaron al secretario del SINTAE el sombrero tejano y el bastón, que utilizaba el Benny como batuta, para que ambas prendas fueran entregadas al Museo del sindicato. Numerosas personas acudían al centro hospitalario, de día y de noche, para conocer los partes médicos sobre la salud del Benny, antes de que estos se dieran a la publicidad oficialmente por la prensa, la radio y la televisión.
Por petición expresa del artista, sus restos fueron sepultados en su pueblo natal, Santa Isabel de las Lajas. Durante todo el recorrido de la caravana por la Carretera Central, los poblados y ciudades paralizaban prácticamente sus labores para darle el último adiós a su ídolo. Una vez en su pueblo, en el barrio de La Guinea, la Sociedad de los Congos lo despidió con un solemne rito funeral mayombero de origen bantú, a base de banderas para abrir los caminos y espantar los malos espíritus. El día 20 de febrero a las 4.00 de la tarde fue sepultado en la necrópolis de este pueblo.
Bartolomé Maximiliano Moré, el Benny, fue bohemio, trashumante, sincero, desbordado, mujeriego, machista, sensual, tierno, violento, derrochador, pero sobre todo, un cubano auténtico. No fue un hombre perfecto, fue un dios de la música cubana y se cuenta que los dioses mueren jóvenes.

