Tierra fértil de artistas ha sido y es San Antonio de los Baños. En esta villa nació el 2 de marzo de 1859, José Pablo Valenzuela García. Las primeras lecciones de música las recibió de su padre, Lucas Valenzuela. Luego se trasladó a la ciudad de La Habana, integró la orquesta que conducía Manuel Espinosa. Más tarde pasó a La Flor de Cuba, actuaba bajo la dirección de su hermano Raimundo, a partir de 1905, tras la muerte de este, Pablo dirigió por más de 20 años.
La Flor de Cuba actuó en teatros, sociedades y sitios culturales, entre ellos el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños, figuró entre las mejores de su época.
Pablo Valenzuela es considerado uno de los mejores cornetistas de su tiempo y fue reconocido como el Príncipe del Cornetín. Su actividad fue más allá de la música, como cubano no le fue ajeno el movimiento social que vivía el país, colaboró económicamente con la guerra independentista librada por los cubanos en 1895.
Compuso los danzones Anona, Coco seco, El congo libre, El garrotín, El Gondolier, La frita, La niña, La Patti negra, Mamá Teresa y Tin Tan. Murió el 25 de diciembre de 1926.
En reconocimiento a la contribución a la cultura nacional y local y en honor al aporte de la familia Valenzuela la Casa de Cultura Municipal lleva el nombre del destacado creador, Raimundo Valenzuela también hijo del Ariguanabo.