La lengua de Miguel de Cervantes llegó a Cuba con los conquistadores ibéricos, en 1492, como a casi toda Latinoamérica. El español se impone, gana cada día más hablantes en el mundo, y en nuestro país tendemos a expresarlo con descuido. El español común relaciona a millones de personas en muchos países gracias al poder comunicativo.
En Cuba el idioma forma parte de la nacionalidad y por características de nuestra idiosincrasia, el gesto forma parte de la comunicación y ya es visto como un ingrediente más de lo cubano junto al chispeante humor en el intercambio diario de frases en que incluso se bromea desde las propias vicisitudes de la vida contemporánea. El lenguaje forma parte del desarrollo de la sociedad y en ella cobra vida.
Es apremiante mantener conductas responsables desde el hogar, la escuela, las relaciones interpersonales incluso en ambientes íntimos o sociales para el mantenimiento de una campaña por la corrección y la salud del idioma y la perdurabilidad de los valores éticos educacionales de Cuba.
Abunda la utilización de vulgarismos en no pocos escenarios y soportes y la preferencia de anglicismos también como fenómenos que deterioran la lengua no podemos circunscribir donde es que se produce esta práctica; lo cierto es que trata de enseñorearse.
La salud del idioma involucra a no pocas autoridades, es responsabilidad de toda la sociedad, inciden en ello por la labor social- los medios de prensa y de divulgación, la educación en las diferentes enseñanzas- pero llama la atención en los medios de comunicación por llega a mayor cantidad de individuos y repercutir en todos los miembros de la sociedad.
Expresiones inadecuadas del lenguaje logran acuñarse y ser usadas por los jóvenes, errores como la falta de concordancia, el uso desmedido de muletillas y las frases cortadas, la impropiedad en el vocabulario, el abuso de siglas en carteles y programas televisivos y frases ofensivas son junto a los más disímiles disparates ortográficos en carteles artesanales o anuncios de cualquier naturaleza acciones que ponen en riesgo la salud de la comunicación humana y el respeto a la vida en sociedad al quedar expuestas al uso arbitrario de todos.
El modo de hablar no es homogéneo y tampoco permanece detenido en el tiempo; el lenguaje de una nación está en constante desarrollo y evolución, los cubanos no vivimos ajenos a ello.
Lo correcto o lo incorrecto en una lengua no es un problema geográfico, sino cultural y de instrucción. El uso de la lengua no es una decisión personal ella se ciñe a normas. Ganemos en cultura y ganaremos en expresión. Recordemos que hablar no es decir palabras, sino expresar ideas.