En nombre del falangismo de Francisco Franco y el fascismo de Adolfo Hitler, los aviones de la Alemania nazi realizaron las prácticas de bombardeo con proyectiles altamente explosivos y bombas incendiarias contra la población civil de la pequeña aldea vasca del norte de España. Luego de tres horas de ataque; el mundo se estremeció el 26 de abril de 1937, con el genocidio ocurrido en 1937 en "Guernica".
Cuerpos mutilados, edificios convertidos en escombros, la muerte como apocalíptica imagen de la inhumana guerra.
El saldo horrible de la agresión trascendió por las imágenes desgarradoras que plasmó Pablo Picasso en la tela mural que recorrió el mundo. Era el testimonio y compromiso del artista, la denuncia a la guerra.
La maestría del artista ante el reflejo del acto abominable contra el bombardeo se revela en el cuadro con la combinación del color negro y el blanco; solo en algunos lugares, el gris. Picasso logra el reflejo de la muerte, el horror de la escena, a través de los cuerpos destrozados por el dolor y el sufrimiento; la realidad impacta y no deja otra opción que el rechazo.
A 75 años del suceso atroz, aún el mundo se estremece, escenas de pánico, expresiones de espanto en los rostros de infantes, cuerpos truncos, lacerados; la oscuridad y el desamparo donde ante se alzó la vida también evocan la actualidad del mensaje de Guernica.
Las imágenes se repiten en las emisoras extranjeras que hoy lanzan al mundo la actualidad internacional, la guerra de Estados Unidos contra Iraq, con el propósito del control de la producción petrolera o de otras riquezas naturales, en su afán prepotente al sentirse dueños del mundo.
Las amenazas contra los países latinoamericanos entre los que figuran: Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia que se empeñan en construir sus propios destinos constituyen nuevos blancos para la guerra que mantiene al mundo al borde del holocausto.
El mensaje del cuadro de Picasso o la obra de otros artistas en las más disímiles expresiones del arte se mantendrá mientras sigamos fabricando armas y no seamos capaces de resolver las carencias alimentarias que enfrenta el planeta.
La contemporaneidad de Guernica la reconocemos al ver lo que sucede a diario en Gaza, en Libia, en Irak, en Somalia, en el Sáhara, en Nigeria, en Egipto, en Túnez, en… tantos lugares donde la guerra siembra la desolación y le pone obstáculos a la vida, al progreso.

