Entrada al Bosque Martiano del Ariguanabo
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El Bosque Martiano del Ariguanabo, fue una idea que surgió el 26 de noviembre de 1991, coincidiendo con el centenario de la magistral pieza oratoria de José Martí, conocida como “Con todos y para el bien de todos”.
Un humilde campesino ariguanabense, Rafael Rodríguez Ortiz, Felo, lanzó al aire en el Ateneo del Ariguanabo el pensamiento de crear un bosque para Martí, Odilio González, Promotor del Ateneo y Martiano de nacimiento, aceptó la propuesta y se hizo eco de ella.
Sin perder tiempo, Felo le solicitó al Poder Popular,un pedacito de tierra para sembrar en él las plantas de las que hablaba Martí en su Diario de Campaña. El director de la Empresa Forestal del territorio, Aníbal Zayas Pupo, le ofreció un espacio a la salida del territorio en la carretera hacia Alquízar , donde en ese momento había un vertedero, sobre un terreno muy fértil que, además , quedaba cerca del pueblo.
Es así como después de una ardua labor, con muy pocos recursos, casi de forma manual, Felo y algunos de sus más allegados colaboradores logran limpiar y acondicionar aquel antiguo basurero y el 19 de mayo de 1994, en el 99 Aniversario de la Caída en Combate de nuestro Héroe Nacional, se crea el Bosque Martiano del Ariguanabo, primero de su tipo en todo el país, con un bello paisaje de la geografía ariguanabense donde se le rinde tributo a la naturaleza y a la obra humanista y patriótica de José Martí.
Este bosque reúne 54 especies de la flora cubana: 37 árboles o arbustos que vio el Apóstol durante sus días de manigua; 11 que no vio, pero que de alguna manera están presentes en el relato, y algunas otras.
Aunque al principio, varios de los que conocieron del proyecto inicial del Bosque, tildaron a Felo de loco, por el lugar en que se proponía hacerlo, en la medida que el proyecto se fue materializando, muchos ariguanabenses se entusiasmaron con la idea, lo apoyaron con semillas y otras necesidades que fueron surgiendo durante el difícil trabajo de convertir un vertedero en hermoso jardín como homenaje al maestro.
Felo tuvo que viajar por toda Cuba para completar las especies mencionadas por Martí en su Diario de Campaña. El gobierno de la provincia de Granma le puso un chofer y un jeep a su disposición, para recolectar plantas en la Sierra Maestra; El Jardín Botánico Nacional le brindó un fuerte apoyo; Ramón Castro le dio el caguairán o quiebrahacha; el bagá llegó de la Ciénaga de Zapata y de otros lugares del país se completó el proyecto del Bosque Martiano del Ariguanabo.
No solo se llenó de plantas, también sembró piedras que cuentan historias, están llenas de simbolismo. Sobre una piedra están dibujadas una magnífica figura de Martí en la manigua, el famoso autorretrato, y también su caída en combate. Sobre una piedra puede leerse la frase martiana: “Dos madres tienen los hombres: la naturaleza y las circunstancias”. Sobre piedras pueden leerse versos del Indio Naborí, quien ciego y con más de 80 años de edad, sembró un árbol en este hermoso bosque, y también unas décimas del repentista ariguanabense Angelito Valiente.
Para seguir hablando del Bosque Martiano del Ariguanabo hay que destacar la reproducción a escala, del recorrido de casi 400 kilómetros que hicieron Martí, Gómez y sus compañeros, desde el desembarco en Playitas de Cajobabo hasta Dos Ríos. También hay una piedra que marca la caída en combate de nuestro Héroe Nacional, esta se haya entre un dagame y un fustete, pues entre esos dos árboles, quedó su cuerpo antes de ser capturado por los españoles.
El centenario del desembarco por Playitas fue conmemorado con una siembra a las 10:30 pm, hora en que según el mayor general Máximo Gómez arribaron a tierra cubana. Pero la historia asoma por disímiles rincones del Bosque; allí puede verse una réplica de la campana del ingenio la Demajagua y un cañón español, de los del casco histórico de La Habana, donados ambos por Eusebio Leal.
Además se encuentra una representación de Mangos de Baraguá, sitio al que en más de una ocasión se alude en el Diario de Campaña de Martí, cuyos árboles producen ya la agradable fruta. Igualmente tiene representaciones de hechos históricos más resientes como Cinco Palmas, lugar del encuentro de Fidel y Raúl tras la dispersión de Alegría de Pío,de otros lugares y símbolos de nuestra luchas.
Entre los símbolos de mayor significación histórica en nuestras ricas tradiciones patrias se encuentra el contorno en la hierba de la figura del yate Granma, dentro del cual crecen las siete especies de árboles cuyas maderas fueron empleadas en la construcción de la emblemática embarcación, un monumento a la mujer, junto a la palma que sembró Rosa Elena Simeón Negrín, quien fuera Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.
Hoy, el Bosque Martiano del Ariguanabo es un bello sueño hecho realidad que se extiende por toda Cuba. Da gusto ver a los niños y jóvenes embarrando sus manos con la tierra roja, disfrutando del canto de las aves o trabajando y riendo, felices, bajo nuestro tórrido sol. Este pequeño rincón del Ariguanabo mantiene un constante intercambio con las escuelas e instituciones del municipio, la provincia de Artemisa, la capital y el país.
Felo se jubiló, pero siguen dando sus ideas, sus experiencias a la nueva dirección, de lo que es toda una institución insignia de la cultura cubana, el Bosque Martiano del Ariguanabo, brinda su ayuda a todos los municipios que se empeñan en crear Bosques Martianos con características similares a este, por la importancia para la educación de las actuales y futuras generaciones de cubanos.
Para llevar a cabo este singular empeño, contó y cuenta con el apoyo de toda su familia, de sus amigos sinceros, cada día gana más adeptos en San Antonio y en toda Cuba. Rafael Rodríguez Ortiz quiso sembrar un bosque, pero ha logrado plantar la simiente del amor a Cuba, a su hermosa naturaleza y a su Héroe Nacional José Martí. Felo ha triunfado en este hermoso empeño porque es de los que suman y multiplican, no de los que restan y dividen, demuestra con hechos ser un ferviente martiano.

