Eduardo García Lavandero

Eduardo García LavanderoEduardo García Lavandero English Version

Eduardo García  Lavandero, nació en  San Cristóbal,antiguo municipio de la provincia de  Pinar del Río  el 5 de junio de 1922. Años más tarde, se traslada la familia al municipio de  Artemisa, donde cursó sus primeros estudios y matriculó bachillerato.

Por su carácter y manera de ser para con sus compañeros, lo elige presidente de la Asociación de Alumnos del Instituto y  forma parte de la organización Acción Revolucionaria Guiteras.

Luego de dejar los estudios, obtiene el empleo de inspector marítimo en el Mariel, consecutivamente trabaja como agente del buró de Actividades Enemigas, a partir de esa responsabilidad, acusa de malversación a un ministro del régimen de Grau, lo que trajo consigo que fuera despedido.

Lavandero retorna a Artemisa y comienza a laborar en una bodega de la finca”Villate”. Algún tiempo después se hace comerciante de tabacos.

Labor revolucionaria

Cuando ocurre el golpe del 10 de marzo de 1952 , Eduardo García Lavandero deja su hogar, su negocio y se entrega a la lucha revolucionaria contra Batista, actitud que lo lleva a prisión y tiene que trasladarse a La Habana.

Las persecuciones sobre su persona no cesan y tiene que tomar el camino del exilio, para continuar su labor conspirativa.
Junto a  Evelio Prieto Guillaume se dio a la tarea de conseguir armas para introducirlas clandestinamente en Cuba, pero el plan falla y son apresados; los trasladan al condado de Dade, La Florida.

Ambos luchadores entraron en contacto con José Antonio Echeverría y se incorporan al Directorio Revolucionario.
Eduardo participó junto a otros combatientes de la organización, en el audaz sabotaje a la agencia de ventas de auto Ambar Motors, en Infanta y 23, donde se almacenaban carros de la policía.También formó parte en el atentado y ametrallamiento de la casa del coronel Orlando Piedra.

En los momentos en que se llevaba a cabo el asalto al Palacio Presidencial, Eduardo se encontraba en Miami. No obstante ayudó a los sobrevivientes que tuvieron que abandonar el país por la persecución policial, y comenzó a crear las condiciones para traer a Cuba una expedición del Directorio con vistas a la formación de un frente de lucha en las montañas del Escambray.

La expedición arribó a las costas cubanas de forma clandestina, el 8 de febrero de 1958. Entre los expedicionarios se encontraba Lavandero. Constituido el frente guerrillero del Escambray, Lavandero fue enviado, junto con otros miembros del Directorio, a la capital, donde lo designaron jefe de acción de la organización. Posteriormente cuando Faure Chomón se reincorporó a la lucha en las montañas, Eduardo lo sustituyó en la responsabilidad de jefe del Directorio en el llano.

El 23 de junio de 1958 se encaminaba al edificio “Washington”, situado en las calles Jovellar y Soledad, y unos esbirros de la dictadura que vigilaban el inmueble le dieron el alto.

Se entabló un tiroteo y Eduardo, defendiéndose con su pistola, logró eludir a sus perseguidores. Lavandero se batió a tiros y causó varias bajas a los agentes del régimen. Estos, superiores en número, consiguieron matarlo. Tal fue la saña empleada contra el combatiente clandestino, que en su cuerpo había huellas de más de 50 proyectiles.

Hoy muchos centros de la provincia de Artemisa, llevan su nombre como homenaje a este valeroso mártir.


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