El Bobo, personaje creado por Eduardo Abela
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Todos lo admiran al pasar. El caminante cansado que llega loma arriba, el ciclista que baja a toda velocidad, o el visitante foráneo. Allí, en la entrada del pueblo San Antonio de los Baños se eleva blanco y orgulloso el monumento que nos identifica como Villa del Humor.
En él, los ojos de jóvenes, niños y adultos advierten dos siluetas: el flaquito con el sombrero de periódico y ese más relleno con la banderita cubana.
El Bobo, personaje crítico creado en 1926 por Eduardo Abela es uno de los símbolos más importantes de San Antonio y del humor. Ve la luz en manos de ese ariguanabense, que encontró entre trazos y papel un activo luchador social ante el calor de la tiranía machadista. Se hizo famoso en primer término por llevar a la prensa gráfica la picaresca sin llegar a ser grosero. ¿Quién que se considere un verdadero hijo de este pueblo no lo vio alguna vez en revistas de época, en láminas de la escuela… Dibujo realista y crítico, cronista de su entorno, metiche, molesto, pícaro, de ingenuidad en el gesto y lengua afilada como daga.
Gigante de grafito con gracia y soltura. Ese es su mérito como pleno ejemplo de la lucha del pueblo cubano.
¡De Bobo…ni un pelo! Para Abela, este fue su intermediario, su amigo aparentemente inocente, pero que supo reflejar como espejo el mal de su época, cuando la mayoría se ocultaba en el miedo.
Hoy, vive enmarcado en aquel monumento en San Antonio del Humor, junto al Loquito de René de la Nuez. Allí descansa, luego de ser caricatura y de ser llevado a la pintura en los años 50.
Para nosotros, constituye un guardián del Ariguanabo, todo el que llega o se va, atesora el recuerdo de esa imagen pintoresca con traje, bufanda y sombrero.

