Juan Manuel Márquez
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“Juan Manuel Márquez era un muchacho muy bueno, era del partido Ortodoxo, de las figuras jóvenes, un orador brillante, y como cuando nosotros salimos de las prisiones teníamos la idea de ampliar el movimiento con nuevas figuras, reunimos a los que habíamos estado en el 26 de julio con algunas otras organizaciones —así algunos compañeros se unieron en ese equipo—, y para nosotros era muy importante contar con una figura joven, del prestigio de Juan Manuel. Entonces, hablamos con él, lo captamos, y lo ganamos, pero de una manera decidida. […]”
Así lo expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro en una entrevista en ocasión del 40 Aniversario 40 del Desembarco del Granma; no se equivocó, Juan Manuel Márquez fue el segundo hombre al mando de la expedición, demostró ser ejemplo dentro del grupo.
Joven revolucionario cubano, con larga historia política, se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de la municipalidad.
Nació al oeste de La Habana, en Santa Fe, el 3 de julio de 1915. Sus padres contribuyeron a formar sus convicciones patrióticas y cívicas que lo llevarían a ser uno de los más activos combatientes de la historia.
Con solo 16 años de edad, se incorpora al movimiento insurgente contra la tiranía machadista. Si bien ese movimiento no alcanza los objetivo, momento que sirve para probar la firme actitud del joven ante su inconformidad política.
Juan Manuel Márquez, con apenas 18 años de vida, está entre quienes no se dejan frenar y asume la secretaría general del "Sector Radical Estudiantil". Ahora, conocedor de la importancia de la prensa, crea otro periódico: Catapulta, donde expone y transmite su pensamiento político. En el primer número, en noviembre de 1933, Juan Manuel escribe:
“No abandonaremos nuestra pluma mientras no obtengamos la realización del programa revolucionario que nos impusimos al principio de la lucha, a no ser que la esterilidad de la misma nos demuestre la necesidad de medios de acción más radicales”.
Convertida en poderosa arma, la pluma de Juan Manuel Márquez, halla una fuerte trinchera en el semanario "El Sol". En las páginas de ese periódico marianense, el 14 de abril de 1934, escribe un artículo, titulado “banderas a media asta”, donde expone que Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en una factoría del imperialismo yanqui y denuncia la posición del gobernante de turno
En busca de nuevos espacios y alternativas de lucha, Juan Manuel ingresa en la “Hermandad de los Jóvenes Cubanos”, desde donde participa en unir a los jóvenes y educarlos en un espíritu revolucionario. La policía lo persigue y lo involucra en todas las actividades cívicas y revolucionarias que se realizan contra el gobierno en el municipio.
Juan Manuel se afilia al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), creyendo que la plataforma programática y el lema proclamados por este partido coincidían con sus convicciones. Desde las filas de ese partido despliega una fuerte campaña en todo el municipio marianense.
Su impronta como luchador honesto y activo lo convierten en líder de la minoría oposicionista de la Cámara Municipal. Desde esta nueva trinchera mantiene en jaque a la administración municipal de Marianao, exigiéndole preocupación por los problemas sociales del municipio.
La honestidad y transparencia de Juan Manuel Márquez en el desempeño de su cargo es reconocida por todos. Sin embargo, no faltan vanos intentos de neutralizarlo ofreciéndole buenas recompensas para que no asista a las sesiones de la cámara cuando van a tratarse asuntos que, incuestionablemente, serían rechazados por él. Siempre inclaudicable, no admitía sobornos ni amenazas. Como él reafirmó en múltiples ocasiones, no aceptaba aprobar aquellos documentos o propuestas que: “constituían una manifiesta agresión a los sagrados intereses de Mariano y del pueblo que representamos”.
A partir del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, se hace más encarnizada la persecución a Juan Manuel Márquez, a pesar de que este no estuvo entre los asaltantes. Su casa es allanada muchas veces, sin que esto limitara sus actividades conspirativas porque para él, "la revolución era ya la única alternativa para conquistar la libertad".
El 15 de mayo de 1955, después de casi dos años de cárcel, la presión popular logra la excarcelación de Fidel Castro y el resto de los moncadistas. Al día siguiente, Fidel llega a La Habana con el propósito de continuar la lucha, “aun al precio de la existencia”.
La tarde del 7 de junio de 1955, en la clínica donde estaba hospitalizado, Juan Manuel Márquez recibe la visita de Fidel Castro. Cuentan testigos de este hecho que Fidel, después de condenar el hecho e intercambiar impresiones con los presentes, pidió que le dejaran hablar a solas con Juan Manuel. Pleno fue el entendimiento entre los dos revolucionarios. Tanto, que el 12 de junio, al crearse la” Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio”, Juan Manuel Márquez es nombrado como segundo jefe de la organización.
Juan Manuel, inmerso en la misión de recaudar fondos para adquirir armas y equipos de guerra, trabaja intensamente con los emigrados. También, junto a Fidel, participa en la búsqueda y selección de los lugares para el alojamiento y el entrenamiento de los futuros expedicionarios. Sus múltiples ocupaciones como segundo jefe, no le impiden participar activamente en el riguroso entrenamiento militar al que se someten todos.
El 2 de diciembre de 1956, el Granma toca suelo cubano. Los 82 expedicionarios, exhaustos por la larga travesía y el mal tiempo, tienen ante sí las dificultades del desembarco en una zona de pantanos y manglares. Resulta muy difícil la marcha para llegar a la tierra firme. Al hacerse el recuento del personal, faltan Juan Manuel Márquez y otros siete revolucionarios. Ellos se reúnen con el resto de la expedición dos días después.
Juan Manuel convence a Fidel de que debían retirarse y comenzaron a marcharse paralelamente hacia un monte que había cerca. Se tiraba cinco o seis metros, a partir de ese momento y luego de haber disparado todas sus balas para cubrir la retirada de sus compañeros, el segundo al mando deambula por inhóspitos parajes acosado por el hambre y la sed. Juan Manuel no logra hallar el camino hacia la Sierra Maestra. Perseguido con saña por las huestes del dictador, Juan Manuel Márquez es detectado y asesinado el 15 de diciembre de 1956.

