Artista de la palabra

Héctor Rodriguez Amaral, maestro de la narración y los comentario deportivosHéctor Rodriguez Amaral, maestro de la narración y los comentario deportivos La noticia llegó a mis oídos a través de la línea telefónica. Un colega de labores me lo comunicó y quedé sin palabras. Eran aproximadamente las nueve y treinta minutos de la noche y el cielo quedó sin estrellas. Apagaba sus pupilas para la eternidad un ícono del periodismo deportivo cubano e internacional. Me costó creerlo, pero era cierto. Sabía de su padecimiento, pero esperaba que no fuera tan agresivo, brutal e intransigente.

Otra vez el cáncer nos quita a un amigo. Ahora se apagó una de las voces más prestigiosas de la narración deportiva cubana. Irreparable ausencia para los medios audiovisuales y periodísticos. Se nos fue Héctor Rodríguez Almaral.

Revolucionario íntegro, cabal, convencido de la justeza de nuestro sistema social, diputado al Parlamento Cubano, periodista de palabra firme y auténtica expresión, única en su estilo propio, al poner palabras a su pensamiento. Narrar con el corazón las peleas de Teofilo Stevenson, las carreras de Alberto Juantorena o los jonrones de Omar Linares, fueron un sello en su carrera profesional desde la televisión y la radio cubana.

Militante de nuestro glorioso Partido Comunista de Cuba, Héctor Rodríguez deja una huella indeleble en los que sueñan ser como él, un vacío irreparable en los colegas de labor, esos que ya no le pedirán un consejo, tampoco le estrecharán la mano en los pasillos de la redacción, mucho menos, podrán intercambiar criterios sobre los pronósticos de Cuba para los Juegos Olímpicos de Londres.

Sincero adiós para este artista de la palabra. Merecido homenaje a quien dedicó toda una vida al periodismo revolucionario y deportivo. Ya no lo veremos más en las Mesas Redondas de la televisión nacional con sus comentarios precisos y certeros, tampoco estará en la narración de una final de la pelota cubana.

Nos duele, es una realidad cruda y difícil que debemos aceptar. Nos queda entonces el recuerdo de un amigo que supo ser fiel a los principios de la Revolución, un periodista que sabía tocar y llegar a la raíz de un problema por difícil que fuera, ese, el  conductor de aquel gustado programa nocturno, “Hoy mismo”, nos deja para siempre. Ahora toma el camino del cielo. Allí lo esperan otros grandes de la narración deportiva como Eddy Martin y Juan Antonio Salamanca, colegas también, que en su momento, compartieron las hazañas y glorias de nuestro deporte cubano.

¡Hasta siempre, Héctor Rodríguez Almaral! Su voz se apaga físicamente, pero queda en el recuerdo de todos los cubanos que vivimos emociones compartidas con sus elocuentes narraciones.

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