Foto tomada de Cubadebate
Mijain López medaliista olimpico en lucha grecorromanaSolo era cuestión de tiempo. Las manecillas del reloj hicieron cumplir los dos minutos de pelea y el oro olímpico fue a tu pecho campeón. Mijaín López Núñez, el ídolo de Herradura en Pinar del Río, repetía la hazaña olímpica.
Otra vez sonriente, orgulloso, feliz. Otra vez el abrazo con su entrenador Pedro Val y la enseña nacional paseaba por el escenario de competencia. No podía ser de otra manera. El mejor gladiador del mundo en la división de los 120 kilogramos de la Lucha Grecorromana, tenía un compromiso con su pueblo, su patria, su bandera.
El olimpo está en Herradura. Allí, donde el 20 de agosto de 1982, nació para la historia un grande del deporte cubano. No se equivocó el destino cuando cambió la disciplina. De niño le gustaba el béisbol, pero la lucha lo cautivó para siempre. Las llaves y los agarres lo hicieron grande entre los grandes.
Transcurrió el tiempo y maduró como atleta. Campeón Mundial en el año 2003 en Francia, también titular en el 2005 en Hungría y de la Copa del Mundo en Irán. Todo un coloso de la difícil disciplina deportiva,
Campeón Panamericano en Río de Janeiro 2006 y San Salvador 2007, miembro del Salón de la Fama de la Lucha Grecorromana en el mundo y dueño de los Juegos Olímpicos de Beijing, avalaban con creces la presencia de López rumbo al oro de Londres.
Por caprichos del destino y el organigrama, la pelea con Kazán Boroev de Kazajastán fue antes de la discusión del oro. Un capítulo adelantado del episodio olímpico, un presagio de lo que haría el gigante de Pinar del Río en la pelea final.
Apenas sudó ante el atleta de Estonia Heiki Nabi, un actor secundario para la novela olímpica. Convenció desde el pitazo inicial del juez. Las dudas se fueron a bolina cuando Mijaín comenzó los agarres. Dos minutos de gloria olímpica y entro en la historia junto a Filiberto Azcuy como los dos únicos gladiadores del mundo, con dos títulos consecutivos. Azcuy lo hizo en Atlanta 1996 y Sydney 2000. López lo reedita en Beijing 2008 y Londres 2012.
Sonrisa amplia por el sabor a oro. Constancia, disciplina, entrega, tesón. La meta añorada es parte de la historia. El olimpo está en Herradura. Allí, donde vibraron los corazones y Cuba se volvió Palma, tabaco, bohío, guitarra, décima y loma. Volviste a pelear como tus antecesores. Lo hizo contigo Héctor Milián, el campeón de Barcelona 1992. Lo hice también yo, pero sin el atuendo de gladiador, solo con las pupilas pendientes a cada uno de tus movimientos y pensando en los adjetivos para dibujar con palabras tu hazaña olímpica.
¡Gracias, Mijaín!. Bien merecida tienes tu medalla. No se equivocaron los que te dieron la misión de ser abanderado. Ahora nos queda la espera. Río de Janeiro, 2016 será tu cuarta olimpiada. Te prometo que estaré otra vez en vilo pendiente de ti. Pelearé contigo y juntos ganaremos. El oro volverá a ser de Pinar del Río, de Cuba y para mundo.