Foto tomada de Internet
Leonel Suárez Bronce olímpico en Londres 2012
Hoy salvo las distancias de la historia y escribo para ti. Mulato, guapo, decidido y también oriundo del oriente de Cuba. Tu epopeya no tuvo un Pacto del Sanjón, ni devino Protesta de Baraguá. Tampoco tuvo como escenario a los históricos mangos de aquel encuentro entre los generales Maceo y Martínez Campos.
Esta vez tu Baraguá estuvo en Londres. El pacto era ganar una medalla y la conseguiste. Coraje, deseos, entrega, disciplina. No hubo el adiestramiento necesario, lo sabemos, pero sobró la estirpe del sueño olímpico. No conseguiste el oro, era imposible, pero el bronce que brilla en tu pecho, tiene sabor al más preciado metal. Leonel Suárez. Cuba compitió contigo. Fuiste constancia, sacrificio, dureza. Una competencia con el nivel mostrado por los contendientes, fue tu mayor reto. ¡Y venciste!. Estás entre los grandes.
Repites la actuación de Beijing 2008. Tu bronce de Londres no tiene el mismo sabor. Ahora la épica batalla fue mucho más peliaguda. Menos mal la jabalina y el tirazo de (76.94). Salvador, definitivo, grande. Nadie en el decatlón mundial ha lanzado tan lejos el dardo. La fuerza del brazo con que Antonio Maceo desenvainó el machete para desafiar la estrategia española en Baraguá, fue la misma que empuñó el dardo desde tus manos hasta el cielo. Fue un desafío a la gravedad. La jabalina voló, voló, tomó avance en el espacio y cayó en la citada marca. Solo así podías llegar al podio.
El reinado panamericano te hizo demostrar la valía que llevas como atleta. Río de Janeiro espera por ti en el 2016. Serán otros Juegos Olímpicos entre los grandes del universo atlético. Ahora disfruta la medalla. Yo termino de escribir y se me agotan las palabras, porque la emoción de verte en el podio me invade y enmudece.

