En el cafetal “Nuestra Señora de la Luz” en la zona Guanímar, en Alquízar, nació el día 4 de noviembre de 1829 Don Álvaro Reynoso y Valdés, iniciador de la era científica en la agricultura cubana, el más grande químico y agrónomo de todos los tiempos.
En 1847 embarca hacia la capital francesa y allí ingresa en el laboratorio del afamado químico Eduardo Robín, al año siguiente matricula en la Facultad de Ciencias de la Universidad de París y trabaja junto al notable químico francés en el laboratorio, quien contribuye en su formación y desarrollo.
En 1849 con solo 19 años de edad, publica el resultado de la primera investigación sobre “Nuevos métodos de reconocimiento del yodo y el bromo”.
Entre los años 1849 y 1856, Reynoso comunica el resultado de otras investigaciones, algunas de las cuales merecieron por su importancia, ser premiadas por la Academia de Ciencias y por su tesis de grado sobre “Estudio sobre la formación de éter”. Fue laureado por la referida Academia. Es conocido y admirado por su basta ejecutoria de trabajo en los círculos científicos de Europa, adquirió estrechas relaciones con sabios de su época.
Publicó en 1861 estudios progresivos sobre varias materias científicas agrícolas e industriales donde trataba del cultivo de la caña de azúcar, del arroz, maíz entre otros.
El ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar, lo inmortalizó y tuvo inmediata repercusión en todos los países cañeros del mundo. Fue el primer libro científico sobre este cultivo que se escribió en Cuba y fue llamado el libro de oro de los hacendados cubanos. Publicó la segunda y tercera edición de este material. “Apuntes acerca de varios cultivos cubanos”, corresponde a 1867 al igual que “Árbitros infalibles para esterilizar las tierras” y “Consideraciones sobre los abonos” de especial interés para los agricultores cubanos.
Álvaro Reynoso durante su fecunda vida científica recibió muchos honores, la Academia de Ciencias Exactas, Física, Naturales y de la Historia de Madrid lo reconocieron como miembro al igual que las Academias de Gottigan y de Munich en Alemania. El Instituto Bahiano de Agricultura en el Brasil le nombró socio de honor. En Cuba fue socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País y del Círculo de Hacendados. Fue socio fundador y luego de mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
Murió el 11 de agosto de 1888 en su casa del Cerro en La Habana, víctima de la tuberculosis pulmonar.
Al triunfo de la Revolución se reconocieron los méritos científicos y patrióticos de este alquizareño. El gobierno revolucionario de Cuba mostró la figura de Reynoso como ejemplo para las nuevas generaciones que mediante los estudios e investigaciones científicas, aportan a la patria lauros y triunfos.

