Fidel siempre ha sido amante e impulsor del deporte
Hoy se agiganta mi talento en busca de su grandeza de hombre, de su escultura de líder, de su personalidad al frente de la Revolución. Hoy le escribo a usted, Comandante en jefe, timonel de la Sierra, el Moncada y Girón, orador en Naciones Unidas en bien de la humanidad y amante fiel de los deportes, porque sabe a ciencia ciertas que en Cuba, es un derecho del pueblo.
¿Cómo hablar de su vínculo con el movimiento deportivo cubano?. ¿ Por dónde comenzar para no emborronar cuartillas y que no se quede ningún capítulo de su intenso bregar entre canchas de voleibol y baloncesto?. Soy ariguanabense y siendo un niño, le recuerdo cuando jugaba con los estudiantes de la extinta ESBEC “Batalla del Jigüe” en sus horarios de visita al centro. También guardo en la prensa de entonces. su presencia en el recibimiento al buque “Cerro Pelado”, la llamada telefónica que le hiciera al gran Agustín Marquetti, luego de decidir el encuentro frente a Estados Unidos con jontón en el Mundial de Nicaragua, por coincidencias de la vida, el mismo Día del Miliciano, y el constante interés por la salud de nuestros deportistas, por el bienestar de las instituciones médicas dedicadas al deporte.
Usted, cuarto bate de nuestra Revolución, merece hoy todos los elogios posibles. Hablo de su figura y mi memoria viaja en el tiempo para verle vestido de pelotero, jugando un partido con los barbudos de la Sierra en el Latinoamericano, allí, donde surgió la histórica frase de Camilo Cienfuegos al saber que no jugaría en su equipo: “CONTRA FIDEL, NI EN LA PELOTA”.
Así es usted, querido Comandante. Fiel a su ideario, intransigente ante lo mal hecho, amigo de la verdad por dura que sea, sencillo, humilde, voluntarioso, aglutinador de generaciones que le siguen y le seguirán, porque es ejemplo, aún en las peores circunstancias, siempre confiado en la victoria y apoyado por el pueblo, que lo ama, enaltece, idolatra y cuida.
Hoy cumple ochenta y seis primaveras y sigue fuerte como el sol que le ilumina, como el caguairán, árbol frondoso con el cual alguien una vez le comparó y quedó para siempre. Fidel Castro Ruz, el amante de la pesca submarina, el jugador de baloncesto, el creador de las simultáneas gigantes de ajedrez en nuestras Olimpiadas del Deporte Cubano, el mismo que tuvo la genial idea de organizar los Juegos del ALBA y defender los principios del deporte limpio, sano y revolucionario.
¡Felicidades, Comandante!. Siga tan genial para Cuba y el mundo. Volverán otros aniversarios y yo estaré en este mismo sitio, en mi puesto de cronista, para escribir con el honor que me asiste sobre su persona y ejemplo.
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