San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba- Cuentan que en nuestra Villa del Humor existieron personajes excéntricos, pero Indalecio Cueto fue uno de los más sobresalientes.
Según narra nuestro historiador José Miguel Delgado en su Cuaderno de Apuntes No 11, este millonario tuvo más de 150 propiedades, entre ellas las fincas El Recuerdo, Oriente y el Mamey, además de muchas casas.
Era de baja estatura, delgado y vestía llamativos trajes a rayas y empuñaba un bastón con incrustaciones en oro y plata que lo hacían más extravagante aún entre los pobladores. Casi siempre montaba su caballo Moro, al que le decía, Moro, piénsalo diez veces, y el animal daba el mismo número de patadas.
Cuentan las crónicas de la época que Indalecio organizó una comparsa para festejar la victoria de la flota española sobre la norteamericana, si saber que había ocurrido lo contrario. Para ello subió un cerdo vestido de frac en una carreta con un cartel que ilustraba el nombre del presidente norteamericano Mc Kinley. Al conocer al día siguiente que la flota española había sido derrotada, se unió a otra comparsa organizada en nuestra villa para celebrar la derrota de la nación ibérica.
Indalecio era indolente y ambicioso, comenzó su adquisición siendo herrero, luego a través de una tienda de artículos deportivos y finalmente se dedicó al préstamo en hipotecas, por lo cual se volvió muy rico. Se dice que alquilaba viviendas inhabitables a los pobres, a quienes les cobraba. Aquellos que no le pagaban a tiempo los desalojaba ante el juez.
Indalecio, según se cuenta tuvo 14 ó 15 hijos. Contrajo matrimonio dos veces y de la primera unión tuvo un hijo llamado Juan Manuel Cueto, quien murió en los primeros años de la década de 1920, debido a un accidente provocado por él mismo. Su primera esposa falleció víctima de la viruela durante la Reconcentración de Valeriano Weyler.
En sus segundas nupcias con una española engendró a Indalecio Cueto Ibáñez. En 1937 Indalecio padre se divorcia de su segunda esposa, quien obtuvo una herencia de más de 200 000 pesos y propiedades.
María Regla Pérez, una mulata que logró hechizarlo tuvo con él 5 hijos reconocidos en Alquízar. También con Pascuala concibió a Israel y Monina, ambos dulceros y a Panchita.
El 26 de mayo de 1942 Indalecio Cueto fue encontrado muerto y los comentarios que rodeaban su defunción inculparon a su hijo Indalecio, pero nunca se esclareció la verdad.
La herencia de Indalecio Cueto tardó 12 años en repartirse. Al principio se tasó y se valoró en medio millón de pesos. Hubo un largo litigio entre los herederos y salieron a la palestra pública los hijos ilegítimos. Luego de varios juicios, en 1954 se repartió por fin la herencia en Jaruco, pero había disminuido por varios fraudes en 154 000 pesos, se hizo otra tasación y todas las joyas, incluido el bastón con incrustaciones en oro y plata con precios muy bajos.
A los hijos de María Regla se les entregaron 12 500 pesos. Otros no reconocidos recibieron 2 000 pesos y una casita. Indalecio hijo se adjudicó la mayor parte.
A pesar de sus características, fue un personaje singular de San Antonio de los Baños, pues a quién se le ocurre pagar una multa de 100 pesos con un saco de kilos, solamente a Indalecio Cueto, el excéntrico de nuestra Villa.

