Si decimos Alexis Morín, descubrimos en los rostros que le rodean cierto mohín de alejamiento, rechazo y dejeza, porque la vulgaridad humana no ve más allá de las ropas y de los atuendos personales.Comparte a gusto su caramelo, sus golosinas y cómo respeta, quiere y necesita afecto y reconocimiento a toda prueba. Alexis Morín nació en una familia disfuncional, creció en las calles de su pueblo, ya es todo un hombre. Un ligero retraso mental perturba su temperamento ante la sociedad. Es un normando azul y rosa, de contextura recia y delicada, no le vea con manos temblorosas, vea en su corazón la idea del color celeste, de un agua profunda y tranquila, de una dulzura que conoce su fuerza.
Por su nariz apretada contra los vidrios, él sueña con manjares buenos, con una vida limpia, transparente como las gotas de una lluvia de primera contra los cristales, defensor de las razones y luchas de su pueblo.
Por eso, si le ve ese mismo cartel, que él muestra con orgullo pues quiere ser útil y ayuda a trasladar productos en ventas en las tiendas, y él con recortes de periódicos se auto titula empleado de almacén, no vea en Alexis la sombra, aprecie el resplandor de la estrella que nos regala cada día, en una lección ejemplarizante del querer, valor y grandeza.