El baile de la Morita

Cito nuevamente al Historiador de la Villa del Humor, José Miguel Delgado, quien nos lleva de la mano con una singular historia ocurrida en esta localidad.

Recoge en su Cuaderno de Apuntes que allá por el año 1908 el empresario Ramón Monteverde debía pagar un luis diario, equivalente a cinco pesos, al cine por la función. En esta época existía una carpa llamada Lucero Ariguanabo, que cobraba más barato y por tanto se agenciaba la mayor parte de las ganancias.

Por este motivo Monteverde decidió convocar a todos los pobladores a un baile. Para ello contrató a la orquesta de Alemán, una de las más reconocidas en La Habana y se valió del singular Andarín Carvajal, quien se colocó un simpático atuendo y caminaba por el pueblo, invitando a todos a la velada.

 

Durante su recorrido Andarín se tropezó con la Morita, matrona de la casa de lenocinio Puerto Arturo y la embulló para que asistiera a la cita, que sería en el popular Círculo de Artesanos.

Llegó el esperado día y el Círculo se vistió de lujo con la presencia de lo más selecto de la sociedad ariguanabense. Minutos después hizo su entrada la Morita, vestida con un transparente y provocador traje, seguida de sus muchachas, ataviadas con escandalosos atuendos para la época, predominaban los escotes y los tobillos al aire libre.

La Morita saludaba a todos los hombres con vehemencia, lo que dejó sorprendida a las esposas de los supuestamente esposos decentes, quienes a escondidas, iban al burdel a gozar de los placeres que las jóvenes les proporcionaban.

De pronto las ofendidas señoras se marcharon de manera intempestiva del Círculo con sus maridos y cuentan que más de un matrimonio sufrió turbulencias, aunque no se disolvieron pues la ley del divorcio no había sido aprobada aún en la época.

Lo cierto es que la Morita y sus muchachas se adueñaron del baile junto a los jóvenes solteros quienes se divirtieron con ellas, terminó la fiesta en una bacanal en Puerto Arturo.

Luego de este incidente las autoridades del territorio se reunieron para cerrar el lugar a causa de tales discordias, pero el alcalde Vivanco vetó el acuerdo. Ocurrieron otros acontecimientos más escandalosos aún, pero eso es otra historia.

 


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