Norma Vega Castro, como el amor al corazón humano

Norma Vega CastroNorma Vega Castro 90 años cumplió la radio cubana y ante un nuevo aniversario, cómo no preguntar por nuestra Norma Vega, la fonotecaria querida. 

Decir con palabras simples, lo que se tiene dentro, siempre fue su mejor tesoro, siempre fue en las tormentas su mejor traje, su único atuendo.

Era muy bella aún, un óvalo pálido enmarcado por dos alas de pelo corto, unos grandes ojos de terciopelo que siguen mirando a través de los días, el paso del tiempo. Una noche del 2008, con ligero equipaje, sin tiempo para despedirse cerró sus ojos, pero su fragancia en flor, como aroma de pétalos deshojados nos acompaña, está en cada rinconcito de Radio Ariguanabo.

 

Llegó a la emisora en 1980 como auxiliar de limpieza, envuelta por el desbordante ritmo de la creación artística, tiró su cámara al río y se juró a sí misma consagrar su vida a las humildes y necesarias tareas de la radio.

Sabía que su salud andaba mal pero no lo decía para que no le escatimaran el trabajo. Siempre estaba dispuesta a lo que nadie quiere hacer, barrer los estudios, las oficinas, ir a pie hasta los lugares más apartados, pasarse las noches en vela detrás de inmensos bultos de ropa, que su esmerada limpieza convertía en maravillas y prodigio de sus manos. Siempre fue la enfermera de la tristeza, con su mochila de alegría para poner parches de canto y buena música, cuando las penas inundan el alma, por eso, en cada trozo de número de cinta de la fonoteca, en los libros de códigos, en cada rinconcito de esta emisora y su trayectoria, está su indeleble huella.

Aunque nació en Cabaiguán, es natural de San Antonio de los Baños, hizo una linda, buena y fructífera vida pegadita a los 1 200 K Hertz y a la 105.3 y usted podrá preguntarse en el balanceo nervioso del sillón, ­dónde estará ahora.

Norma, estará por siempre entre nosotros y la segunda generación le enviará la blancura tranquila de un beso en los pétalos de su preferida flor, comparable a sus pensamientos, siempre puros y tiernos, porque en Radio Ariguanabo vive Norma Vega Castro, a esta vieja capital de los ariguanabenses le hacen falta las hojas verdes, como el amor al corazón humano.


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