Eduardo Abela
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Eduardo Abela Villarreal, artista de la plástica, cultivó una pintura basada en temas cubanos, con títulos emblemáticos en la historia del arte nacional como La Comparsa, Camino de Regla o Los Funerales de Papá Montero y archiconocido “Bobo”.
Nacido el 3 de julio de 1891, en nuestro San Antonio de los Baños,estudia las primeras letras y aprende el oficio de tabaquero. Expone sus obras artísticas en el Círculo de Artesanos de su ciudad natal conjuntamente con el coterráneo Manuel Alfonso. Ante el éxito de la muestra presentada por los jóvenes expositores, el ayuntamiento acuerda una beca para estudiar pintura en San Alejandro, donde Alfonso renuncia a favor de Abela.
Viajó a España en 1921. Primero, la legendaria Granada proporcionó al pintor un puente necesario para la profundización en sus búsquedas iniciales. Visitó museos y quedó deslumbrado por la historia del arte narrada desde las pinacotecas. Paseante empedernido, Abela desandó callejuelas mientras creaba “gitanas”, “tipos” y “rincones”. Dos años después se trasladó a Madrid donde pintó y perfeccionó sus estudios, principalmente analizando la obra de los grandes maestros expuestos en el Museo del Prado. Sin matricularse, asistió a algunas clases en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y hasta llegó a exponer una muestra personal, con treinta y un cuadros, en el Salón de Arte Moderno.
Personaje del Bobo creado por AbelaA su regreso a La Habana en 1924 trabajó como ilustrador en los periódicos Diario de la Marina y La Semana. En este último, dirigido por Sergio Carbó, el artista creó una suerte de voyeur; es la etapa preparatoria de su personaje satírico el Bobo, que más tarde le diera gran popularidad. Se integró al Grupo Minorista, movimiento de avanzada intelectual liderado por Rubén Martínez Villena.
Pero convencido de que la meca del arte estaba en París, se trasladó en 1927 a la capital francesa. Un mundo nuevo se abrió ante sus pupilas: admirado, se dispuso a pintar todo cuanto veía; amontonó “desnudos”, “estudios”, “apuntes” y realizó centenares de acuarelas. Su ingreso a la Académie la Grande Chaumière estimuló búsquedas que le permitieron expresar sus inquietudes y replantearse soluciones formales de nuevo acento.
A su regreso a Cuba en 1929, ingresa en el grupo minorista. Colabora en el periódico humorístico “La Semana”, donde su personaje “El Bobo” hace una intensa campaña oposicionista al desgobierno del dictador Gerardo Machado. Creó un lenguaje de símbolos, donde el pueblo leía a diario los altibajos de la situación política. Al ser derrocado el tirano Machado se negó a prolongar la vida del Bobo.
Eduardo Abela abandona el periodismo definitivamente en 1933 e ingresa en el Cuerpo Diplomático. Lo nombran Cónsul en Milán. Estudia la técnica de los pintores primitivos y renacentistas, modalidades que ejercerán decisiva influencia en su pintura posterior. En 1939 regresa a Cuba de esta época son sus cuadros “ Los guajiros” y es reconocido como Premio Nacional de Pintura. Crea el Estudio Libre de Pintura de indudable influjo en la generación que se gestaba en aquel entonces lo nombran agregado cultural en Méjico en 1942. Realiza varias exposiciones. Reside en Guatemala en 1947, recibe múltiples honores de la Universidad Popular guatemalteca, del Ateneo García Lorca y de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios entre otros. Gana el Premio Nacional de Pintura.
La pérdida de su esposa en 1949 lo distancian de toda actividad ya para 1955 vuelve a pintar con un ritmo y un color nuevo. Sus cuadros son más pequeños, busca un universo propio. A pesar de sus 74 demuestra ímpetu juvenil, la muerte lo sorprende con los pinceles en la mano.
Muere el 9 de noviembre de 1965 y deja como legado una vasta producción artística.

