A la sombra de un guajiro

Foto tomada de internet

Polo MontañezPolo MontañezA la sombra de un guajiro despiertan las musas de mi intelecto. Guitarra en mano acompaño la trova de un hombre, que dejó su impronta en el pentagrama sonoro cubano y extranjero. Vueltabajo lo inmortalizó para siempre. Hoy hace diez años que perdió la vida en trágico accidente. Fatal destino para poner fin a este ídolo de la música cubana.

Sabía del cantío del gallo en las mañanas, el aroma suave de la hoja del tabaco y los versos que musicalizó sin ser estudioso de Academia. Guajiro Natural, como él mismo se calificó, Polo Montañez cantó con la humildad de los campos de Cuba y bañó sus letras con el rocío de las lomas pinareñas. Sabía del buen ron, la belleza de nuestras mujeres y la décima que creció en los acordes del laúd, vestido de guayabera.

La última canción quedará para siempre en todos los que bailamos con su contagioso ritmo. Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Colombia toda lo idolatra cual si hubiera nacido en ella. ¡Qué lástima, Polo! Tenías tu babalao. Nada pudo evitar tu muerte. Llegó cuando menos la esperabas, fulminante, trágica, sin tiempo a la recuperación.

Hoy no estás, pero tu música vive eterna en el alma de los cubanos que coreamos tus temas. San Antonio de los Baños, mi tierra, fue también tuya. Cantaste en familia, pero la promesa de regresar quedó truncada por tu corta existencia.

A la sombra de un guajiro dejo esta crónica en el tiempo. Desde el cielo miras y agradeces. Tu obra es inmortal. Salvo las distancias y te comparo con Benny Moré. Humilde, sencillo, amigo de la jarana, el lechón asado y el juego de dominó. ¡Canta, Polo, canta! Nada apagará la inmensidad de tu talento y en cada aniversario de tu partida, recordaré tus canciones. ¡Hasta siempre! Guajiro Natural.