Chávez: Salud Hermano

En los hogares, la familia cubana reunida, disfrutaba de la programación televisiva y entró, no era un intruso, es un amigo al que siempre queremos ver.

Era sábado en la noche y como nos tiene acostumbrado, Hugo Chávez, el hombre, el gran comunicador, seguro, respetuoso, pidió permiso, ofreció disculpas al pueblo venezolano y al mundo y recabó de toda nuestra atención.

La solemnidad de la escena conmovió, acompañado de los principales líderes, anticipaba que era preciso este momento. Todos estabamos en espera de la noticia, tenía que ser muy importante.

 

Apareció inmenso, es cierto, demostró una vez más su entereza, sus convicciones, se sabe un hombre, no un ser omnipotente y por ello sujeto a los obstáculos que la vida nos depara; hizo derroche de seguridad y le habló al pueblo de la necesidad de una nueva intervención quirúrgica, así lo definió, han aparecido nuevas células malignas y no se puede postergar la intervención y el tratamiento.

El presidente Chávez expresó que esta era una nueva batalla pero que ya es indetenible la pujanza de los venezolanos, y trasmitió seguridad, esperanza, y clamó por Unidad, Unidad y Más Unidad para asegurar la irreversibilidad de la revolución pacífica y revolucionaria y precisó que “(…) Superaremos la prueba de mi salud, pero más allá está la salud de la patria, que es más importante”.

Convencido en la solidez de la Revolución Bolivariana, en su pueblo, y que la Venezuela de hoy no la hace ni continúa un hombre; dejó claro que está multiplicada la obra en cada uno de los ciudadanos que hoy disfrutan y trabajan por alzar la Patria de Bolívar en los programas sociales y en la consolidación de la obra emprendida.

Unidos en este momento no importaba la distancia, ni la inmensidad de los mares, porque somos un solo corazón latiendo por esa, la Patria grande de Bolívar y Martí porque Patria es Humanidad y devenidos en un haz de sentimientos afines hoy le damos el apoyo al líder y aferrados a la nobleza de los ideales que hoy defienden nuestros pueblos, nos solidarizamos.

No fue una despedida, fue un canto de regreso eterno en los corazones de los hombres y mujeres de su pueblo y de todos los pueblos del mundo amantes de la libertad y el derecho a la independencia. Salud, Chávez, estamos contigo.