La Corona Blanca

Campesino CubanoCampesino Cubano

Cuando los primeros rayos del sol despuntan por el este, él ya está en el campo. El rocío de la noche le moja su rústica ropa de campesino, camisa, pantalón y botas, humilde expresión de hombre bien pegado a este pedazo de tierra.


Con amor deposita la semilla, la cubre en el cantero y el surco, y de vez en vez planta la pequeña postura que luego será alimento útil a su pueblo.

De mes en mes en constante vigilia, sueña con la producción, al ver renacer la semilla que sembró, y se convierte en una planta, ve nacer la poesía, sus versos puros y sinceros llenan de coplas el aire.

Es su sed de pureza, su corona triunfante, ver entrar el sol al alma, junto a la tierra viva su corazón late.

Hace vibrar la esperanza que en la mañana clara su esfuerzo se vuelve regocijo en ver las viandas, ese el añorado alimento, fruto del sacrificio que trae una nueva mañana y en sus manos callosas y puras se levanta el alma porque al parir en cosechas el astro le puso la corona blanca, al obrero agrícola.