” Desde niña pensé que podía, que quería, que iba a ser escritora. Era muy precoz y sumamente receptiva. Inventaba mil imaginerías, soñaba por horas y horas, refugiada bajo la sombra de un árbol, envuelta en una naturaleza casi virginal, cuyos ruidos conforman mi gusto y mi pensamiento. Por eso, fui escritora antes de saber escribir”.
Su estilo literario narrativo estuvo basado en la sencillez y manejo de las emociones resaltando siempre en sus textos al campesinado cubano a través del recreo de sus valores humanos y el amor por la naturaleza. Obtuvo antes de morir el Premio Nacional de Literatura.
Dora Alonso también ejerció durante toda la vida, la labor periodística, aspecto no muchos no conocen, trabajó como corresponsal del diario Prensa Libre, de Cárdenas. Como otros jóvenes de su generación, la de la década de 1930 del siglo XX, se lanza a la lucha por la justicia ingresando, en 1934, en la organización antiimperialista "Joven Cuba" dirigida por Antonio Guiteras. Igualmente fue corresponsal de guerra de Bohemia y acompañada por el comandante Vitalio (Vilo) Acuña, se dirigió a la localidad habanera de Minas al decretarse el bloqueo norteamericano a Cuba y comenzar la llamada Crisis de Octubre.
El mundo de la Radio
Años más tarde, la escritora cubana incursiona en el mundo de la radio donde escribe sus primeros guiones de novelas radiales: Mensajeras y La sombra lúcida,
Sus piezas más conocidas son: Sol de batey y Tierra brava, ambas de gran popularidad entre el público cubano y adaptadas posteriormente para la televisión cubana.
Tiene una vasta obra de la literatura infantil, cabe destacar, Pelusín, Ponolani, Aventuras de Guille, El valle de la pájara pinta y El cochero azul.
El 21 de marzo de 2001, a la edad de 90 años, muere la gran escritora, narradora y periodista Dora Alonso, a petición suya su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en su querido Valle de Viñales, en la occidental provincia de Pinar del Río.