Tu nombre es Revolución

Vital erguida en su auténtica hidalguía, hermosa en los más de 50 años, esta mujer luce atrevida; es guapa, no deja de atraer por lo generosa, solidaria, humana, con apego a la independencia y a la defensa de los valores, en cada obra, se robustece su fisonomía, se empina y crece. Esta mujer se llama Revolución.

El desarrollo fue acelerado, no podía ser de otra manera, la semilla al fin germinaba; aún el medio le era adverso, fueron muchos los obstáculos para los primeros pasos y los sucesivos pero como dijo el poeta, Antonio Machado: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar y así esa niña traviesa al volver la vista atrás, se aferró a la libertad, a la esperanza al progreso y juró no retornar jamás.

Soy de la generación de jóvenes cubanos, nacida entre finales de los 50 y los años 60, experimento el orgullo de marchar junto a ella, figuro entre los protagonistas continuadores de aquellos valerosos combatientes de la lucha revolucionaria, en las montañas, en la clandestinidad, en el llano.

Con el triunfo del Primero de Enero nos llegó el optimismo, los cambios en pos de la construcción de una sociedad nueva y acompañamos a esa muchacha recién crecida y respondimos al llamado de la Patria.

Indetenible, jamás iba a estar sola, le tendimos la mano, manos de pueblo, de hombres y mujeres humildes y la acompañamos.

Desde el comienzo, Fidel Castro, el líder indiscutible de la obra triunfante lo advertía: Hacer una Revolución es mucho más difícil que hacer la insurrección.

Pero, contrariamente a lo que se proponían los enemigos de siempre, las dificultades multiplicadas sólo consiguen acendrar la voluntad y la resistencia de ella; los cubanos, que en indudable mayoría, marchan hacia otros eneros victoriosos, con el firme propósito de cambiar todo lo que deba ser cambiado, no dejan sola a esa amada mujer llamada REVOLUCIÓN.

Ella crece robusta, se vistió con los colores de la bandera y la seguimos, respondimos a su voz lanzada a los cuatro vientos.

En la reforma agraria, en la formación de los ejércitos de maestros y médicos, de intelectuales y obreros; repartió y multiplicó con instinto maternal: justicia, pan, educación y libertad dentro y fuera de Cuba.

Fecunda, tiene múltiples partos, de hijos amantes como ella de la Libertad. Y el canto de la Patria se renueva, es la voz visible de millones de seres. Antonio Guerrero, uno de los tantos hijos gloriosos, desde la entraña del cruel imperio, así se lo expresa en sus poemas: No han podido hacer abortar la obra. Eres un corazón solidario y de paz. ¡Eres, Revolución eterna!