existir físicamente, pero su ejemplo perdurará eternamente en los latinoamericanos. ¡Caramba! ¡Cuanta ingratitud de la vida!
Le apagó la luz de la mirada firme y serena en tiempos de cambio, ahora, cuando los cimientos del ALBA, UNASUR y CELAC se fortalecen en Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil y Cuba.
Aferrado a la vida confió siempre en el Cristo de la Biblia, en la Constitución de su República y en el pueblo que le acompañó hasta el último suspiro. Chávez nos deja y toma el camino del cielo. Se marcha físicamente, pero lo visualizo en el niño que aprende las primeras lecciones, en la joven madre que atiende su embarazo gracias al programa de salud cubana en los cerros de Venezuela, en la Operación Milagro y los proyectos de colaboración deportiva.
El Comandante, el líder, el comunista, el amigo de Fidel, Evo, Cristina o Rafael, cerró sus pupilas para la eternidad. Su hidalguía de revolucionario emancipador, de Quijote de este siglo, queda impregnada en los que ahora tenemos la misión de sostener sus sueños latinoamericanistas.
Un mar de pueblo le acompaña en el último recorrido por las avenidas de Caracas. La voz de este líder perdura y se multiplica. Consignas, llantos, banderas, flores, se unen en el adiós al Cristo de América. ¡Hasta siempre, Comandante! La historia de este continente lo guardará para siempre como un padre para su pueblo y la América.¡Adiós, Presidente!.