Hoy su nombre vive en los labios de Cuba y Venezuela, despierta como cada día con el ALBA. Con la misma luz de su mandato guiará desde el azul a los pueblos de América, porque Chávez siempre será uno, el más fuerte, el vencedor frente al Imperio y las oligarquías, el símbolo de una nueva REVOLUCIÓN en el CONTINENTE.
Ahora, se elevan sus seguidores en todo el mundo, esos que mantienen firme el recuerdo de Martí y de Bolívar. Honesto, lúcido, osado, líder de médicos, enfermeras, maestros, deportistas y todos los cubanos que visitaron su tierra como colaboradores. Toda su obra se resume en el bienestar de los pobres, de los enfermos y los valientes, a quienes siempre brindó esa sonrisa fuerte al micrófono y en lo alto de podio.
Regalémosle un adiós sin despedida, merece quedarse aquí, como un cubano más, allá en la tierra del Orinoco, en su Barinas natal y en las historia de Nuestra AMÉRICA.