Hacedoras de poesía al viento y la luz

La virtud, el amor, el deber y el altruismo se fusionan en la mujer cubana. De bayamesa y mambisa, de criolla que entregó sus retoños a las causas más nobles, es nuestra estirpe.

Las nacidas en esta tierra aprendimos a bordar banderas libertarias, escribir y decir versos de amor y de guerra. Esculpimos los mejores hijos para la ciencia, el surco, el taller, el aula, la consulta médica o cualquier otra trinchera en que se precise disciplina y empeño.

No hemos dejado de soñar, de cantar y gozar nuestras vidas a diario. Tampoco nada ha impedido que seamos bonitas, presumidas, muchas refinadas y otras más jacarandosas. Nuestro optimismo nos robustece y empina hacia metas inimaginables por mujeres de otras latitudes.

Hay una razón mayor que nos guía y posibilita pasos seguros y enérgicos. Se llama Revolución cubana. Con ella las féminas de esta Isla conocimos horizontes distintos, los límites cambiaron y la mente se amplió a favor de una actitud emancipadora.

También aprendimos a luchar no solo en la manigua, el llano y la sierra. Ahora las flores más bellas de esta nación fértil polinizan cualquier paraje del mundo, escaso de educación y salud.

Aquí hay canteras para la gallardía. Las Marianas de todos los tiempos no temen por sus hijos, pues paren hombres y mujeres fuertes para la lucha cotidiana. Saben que no les falta lo esencial, cuando el deber las convoca allende los mares. Van por ellos y por otros, que sin ser sus retoños, igual las necesitan.

Las madres que se alejan por un tiempo de sus críos nunca los dejan solos, hay padres, abuelas, tías para cada momento. Ellas no abandonan el hogar, lo engrandecen en otras latitudes, con nuevas experiencias que les ensancha el alma y les brotan los hijos de diferentes razas, edades, credo.

Ser mujer es una alta responsabilidad, pero ser madre internacionalista es defender el mundo desde la convicción de que nada tiene más fuerza que el latir del sentimiento de amazona que nos engrandece. Ser cubana es hacer poesía al viento y la luz.