Su infancia transcurrió en Puerto Príncipe (hoy Camagüey), donde nació el 23 de marzo de 1814. Pasó su niñez en su ciudad natal y residió en Cuba hasta 1836. En este año parte con su familia hacia España y en ese viaje compone una de sus más conocidos versos, "Al partir":
¡Perla del mar!
¡Estrella de Occidente!
¡Hermosa Cuba!
Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo
como cubre el dolor mi triste frente.
Recorre con su familia varias ciudades, se establecieron en La Coruña, España. Pasó aSevilla y publicó versos en varios periódicos bajo el seudónimo de La Peregrina que le ganaron una gran reputación.
Es en esta ciudad donde en 1839 conoce al que será el gran amor de su vida, Ignacio de Cepeda y Alcalde, joven estudiante de Leyes con el que vive una atormentada relación amorosa, nunca correspondida de la manera apasionada que ella le exige, pero que le dejará indeleble huella. Para él escribió una autobiografía y gran cantidad de cartas que publicadas a la muerte de su destinatario muestran los sentimientos más íntimos de la escritora.
La obra de Gertrudis está marcada con la nota distintiva en la que los sentimientos amorosos, nacionalistas y de libertad cobran fuerza inusitada. Cuando en 1836 tuvo que abandonar su patria, por razones familiares, contaba con 22 años de edad y en el momento de la partida sintió el arraigo al suelo natal.
Con una secreta fuerza creadora se revela poderosa en el legado cultural y continúa enraizada, porque los textos de Gertrudis son fuente inspiradora para los escritores contemporáneos. Es nuestra, es cubana, y es grande entre los grandes escritores de la humanidad.
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Las cubanas agradecemos a la Avellaneda que lo femenino cobrara a través de la pluma y el talento forma corpórea, sentida, eterna, logró con sus obras y su decisión imponerse a la sociedad de su época, marcada por los designios varoniles.
El feminismo osado de su lírica, por donde se escapan las tormentas del alma, los precipicios de la existencia y las tempestades del destino impregnaron a Tula, así se reconoce la personalidad literaria de la Avellaneda, única e inaprensible en tiempos y sociedades.
Gertrudis Gómez de Avellaneda, considerada en su tiempo como una de las mejores expresiones del movimiento romántico, puesto al desnudo por el apasionado carácter, la generosidad y marcada rebeldía frente a los convencionalismos sociales.
En una fiesta en el Liceo de la Habana fue proclamada poetisa nacional. Por seis meses dirigió una revista en la capital de la Isla, titulada el Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860).
A finales de 1863 la muerte de su segundo esposo, el coronel Verdugo, acentuó su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa. En 1864 partió de Cuba, para nunca más volver a su Patria, en un viaje a los Estados Unidos, de allí pasó a España.
En 1865 fija su residencia en Madrid donde murió el 1 de febrero de 1873 a los 58 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de S. Fernando de Sevilla.