“Muero por la Revolución”

Julio Antonio MellaJulio Antonio Mella La fructífera vida de Julio Antonio Mella, como protagonista de su tiempo lo convierte en semilla y luz para las nuevas generaciones. Mella nació el 25 de marzo de 1903 en La Habana. Ya adolescente se dedicó a estudiar la vida y obra de José Martí, lo que influyó en su propia formación revolucionaria, y en junio de 1918 inició sus estudios de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.

Julio Antonio de carácter jovial y sencillo tenía una personalidad impresionante, era alto fuerte y amaba el deporte. Figura entre los líderes más radicales del movimiento estudiantil universitario. En los primeros años de la década del 20 participó  en las acciones por las reformas universitarias, en la creación de la Federación Estudiantil y en la inauguración de la Universidad Popular “José Martí”.   

En el período 1923-1924 creó la liga antiimperialista, participó junto a Carlos Baliño y otros revolucionarios de la constitución del primer Partido Comunista de Cuba (PCC) detenido por sus actividades revolucionarias en contra del gobierno de Machado, es acusado de terrorista. El 5 de diciembre de 1925 se declara en huelga de hambre y tras 18 días en ayuno, la presión popular arrancó de las garras de tirano la libertad de Mella.

Al peligrar su vida en Cuba se decide que abandone el país llegando a México en febrero de 1926. En esa hermana nación escribió sus trabajos fundamentales, tanto para Cuba como para América.

Mella señaló que “Luchar por la Revolución social en la América, no es una utopía de locos o fanáticos es luchar por el próximo paso de avance de la historia “por eso es de esos hombres que nos precisa el camino por la unidad americana emprendido en defensa de la libertad y la hermandad entre los pueblos.

Ante la lucha sin fronteras de Mella por los humildes y explotados de Cuba y América Latina, los esbirros a las órdenes de Machado, fraguaron un cobarde plan para asesinarlo, hecho que ocurrió el 10 de enero 1929, en la noche, cuando caminaba junto
a su inseparable compañera de lucha, la comunista italiana Tina Modotti. Le dispararon por la espalda, no obstante al caer mortalmente herido, pudo decir sus últimas palabras: “Muero por la Revolución”.

 


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