La automedicación en los adultos de la tercera edad

Por estos días- diría que hace mucho tiempo en realidad- muchas personas, al padecer alguna dolencia mínima, emplean la automedicación, como estilo para eliminar o aliviar el dolor que los aqueja.

Por lo general, se observa en personas adultas, maduras y  veces en los de la tercera edad, si bien es algo negativo y hay quien no logra vencer este método, es bien cierto que se debe tener mucho cuidado con el adulto mayor.

La doctora Yudith Molina, especialista en Geriatría del policlínico 2, de San Antonio de los Baños, nos explica.

Periodista: ¿Por qué se plantea que los de la tercera edad son más sensibles en el empleo de la automedicación?

Doctora: Bueno, las personas  que comprende entre las edades de 60 y 65 años, por efecto del propio proceso de envejecimiento, son más frágiles a las enfermedades, por lo que ingieren de dos a tres veces más medicamentos que la población mayoritaria , y por ello tienen más peligros de sufrir reacciones debidas a interacciones medicamentosas.

Periodista: ¿Cómo  establecer el buen uso y el abuso de medicamentos en el adulto mayor?

Doctora: El buen uso es cuando el paciente o la familia con la que convive, sigue de manera estricta y con responsabilidad, las indicaciones del médico; ahora el abuso se presenta dado por la administración improcedente, bien sea en cantidad de medicamentos o en las dosis.

Periodista: ¿Cuáles son las consecuencias que trae consigo la automedicación?

Doctora: Hay variantes, una de ellas es la prolongación o agravamiento de la enfermedad en caso que el paciente  tenga alguna, también la resistencia a los fármacos que debe utilizar el paciente, además de la prolongación del malestar.

Periodista: Ya sean, hombres, mujeres, niños o adolescentes, pero en particular, sobre todo los entrados en la tercera edad, ¿qué se debe tener en cuenta a la hora de ingerir un medicamento si nos sentimos mal?

Doctora: Antes que todo, no administrarse medicamento alguno sin ser indicado por el médico, él por su parte, deberá comenzar con dosis bajas, aumentándolas progresivamente. Si el tratamiento es  prolongado deberán supervisarse cada cierto tiempo y referir siempre al facultativo otras sustancias que se estén empleando, como laxantes, antiácidos, vitaminas, que puedan interactuar con algún medicamento que sea indicado.

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