Bebidas alcohólicas generan pena y dolor en la vía

A diario escuchamos a través de  los medios de comunicación o de boca de algún familiar, amigo, vecino o compañero de trabajo la ocurrencia de algún accidente de tránsito y de las lamentables pérdidas humanas y materiales que provocan los mismos.

Muchos de nosotros pensábamos que con la aplicación del nuevo Código de Seguridad Vial influiría de manera más notable en la disminución de estos hechos y de la cantidad de fallecidos y lesionados, pero no ha ocurrido así. Paradójicamente, han aumentado.

Son múltiples las causas de esta situación. Entre ellas se destacan la falta de rigor en  las medidas de control y prevención. Junto con una evidente falta de conciencia social en ese sentido, está también, la poca severidad manifiesta de las medidas, pues aún no se corresponden con la extrema gravedad de los hechos.

Conducir bajo los efectos de bebidas alcohólicas es una de las razones de mayor peso. Coincido plenamente con los que opinan que suspensión de la licencia de conducción por un período determinado a quienes incurren en esa grave infracción no se adecua a la peligrosidad de tal actuación. Lo más aleccionador sería retirar el permiso para manejar  de por vida, o al menos, que el infractor esté precisado a realizar, después de no menos de cinco años, el proceso para adquirirlo de nuevo, con los consiguientes exámenes médicos, teóricos y prácticos.

La indisciplina social que se manifiesta con marcada fuerza, y no tiene todavía la respuesta requerida, también incide en el daño y hasta la destrucción de no pocas señales en las urbes y vías del país, lo cual provoca un peligro inminente al desaparecer esas alertas visuales.

No menos importante resultan en este análisis la circulación a velocidades superiores a las establecidas y el estado técnico de los vehículos. Algunos vinculados  a la transportación de pasajeros como parte de las posibilidades del trabajo por cuenta propia  reciben los análisis periódicos en el denominado Somatón, del cual están exonerados los autos particulares no incorporados a estas actividades.

La escasez de piezas de repuesto y aditamentos hace que no pocos mecánicos y conductores “inventen” en los sistemas de freno y dirección de los vehículos, tanto estatales como privados, lo cual constituye un riesgo considerable a la hora de transitar por la vía.

A pesar de todas estas cuestiones objetivas y subjetivas que influyen en la ocurrencia de accidentes del tránsito pienso que el tema de la ingestión de bebidas alcohólicas a la hora de conducir un vehículo requiere una respuesta inmediata, una mayor exigencia desde el punto de vista familiar y el de las propias instituciones como la policía que con brazo firme deben combatir tales conductas para evitar hechos lamentables que todos los días son noticia.



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