Creo en los hombres, creo en la humanidad que abre sus ojos en defensa de los suyos, de sus conquistas, de sus ideales.
Creo en los hombres y mujeres que están en suelo venezolano, luchando por su libertad, como creo también en los cubanos colaboradores, internacionalistas que un día dejaron a los suyos para formar parte de la familia venezolana.
Médicos, enfermeras y técnicos de la salud, todos formando una inmensa cadena desde nuestra isla, hasta la sudamericana Venezuela.
La hermandad, hace grandes y buenos a los hombres, por eso, Cuba y Venezuela están comprometidas con la América, son la imagen de muchos países que nos siguen, y son el dolor de los que no quieren más que apoderarse del mundo.
Por eso, con la guía de Chávez al frente y la consagración de Nicolás Maduro, el pueblo de Chávez y Bolívar tiene en sus manos la gran tarea de seguir adelante, no hay marcha atrás.

