Bien temprano en la mañana llegó al punto de concentración, dispuesta y sonriente, Caridad Hernández Borrego, una de las dos Heroínas del Trabajo con que cuenta la provincia de Artemisa. Solícita mujer, de mirada perspicaz y palabras convincentes, dedicó toda la vida al trabajo.
Laboró en la Agencia de Correos, donde empezó a la temprana edad de 19 años. Me cuenta de sus inicios como teletipista para la trasmisión de datos, de su función como gestora de servicios y por último como emisora de giros y telegramas de forma computarizada, años de cambios tecnológicos que archiva en su memoria.
Avivan sus recuerdos los motivos que la convirtieron en Heroína; me habla entonces de un acumulado anual de más de 300 horas de trabajo voluntario en el cultivo de la papa; de su labor como maestra obrera en la batalla por el sexto grado, donde enseñaba, en horario nocturno- a los comunicadores iletrados; de los 18 años de Vanguardia Nacional y de su actuar incansable como dirigente sindical durante casi 40 años.
Los comunicadores artemiseños siempre vieron en Caridad, a una defensora de los más elementales derechos, en quien podían confiar para que los representara a cualquier escala; así formó parte de los comités provincial y nacional de ese sindicato, y actualmente, cuando todo pareciera mellado por el paso de los años, Yumila, como también la nombran en Artemisa, mantiene estrecho vínculo con los jóvenes, a ellos los convoca este Primero de Mayo, “a dar su apoyo a las tareas del sector, a convertirse en verdaderos protagonistas de las transformaciones que sufre el modelo de gestión económica, a estrechar los vínculos con el cliente- a sabiendas de que este- es su razón de ser, a mostrar interés y más que eso, amor por la obra que realizan…”
Caridad Hernández Borrego, este Primero de Mayo, será la primera en el bloque de los comunicadores. Palabra empeñada que cada año hace florecer su grandeza de Heroína.