Flores Betancourt respondió al llamado de: Morir por la Patria es Vivir

Flores Betancourt RodriguezFlores Betancourt Rodriguez Los artemiseños soldados y guardianes de la historia patria rinden homenaje a los combatientes caídos en el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba en 1953, acción comandada por Fidel Castro que se considera el inicio de la Revolución Cubana.

Entre la sangre joven que dio vida a la revolución triunfante en 1959 está la de Flores Betancourt Rodríguez, artemiseño que protagonizó  junto a otros jóvenes cubanos, el Asalto al Moncada.

Nació el 2 de mayo de 1929 en una finca cerca de Artemisa. De familia muy pobre, el padre era picapedrero de una cantera. No llega a estudiar ni el tercer grado de la enseñanza primaria. Trabajó en la propia cantera en la que trabajaba su padre en Caimito de Guayabal, lo que le permitía obtener ingresos aproximados de $720 al año.

 Después del golpe del 10 de marzo de 1952, aunque no militaba en partido alguno, por intermedio de su primo Antonio Betancourt se incorpora a una de las células dirigidas por Ramiro Valdés y a nivel provincial, por Pepe Suárez, e integradas al movimiento revolucionario que organizaba Fidel Castro; participaron en las diferentes movilizaciones y sesiones de adiestramiento militar en la Universidad de La Habana, locales, fincas de Artemisa y sus contornos. Formó parte del grupo de treinta hombres que se movilizó desde Artemisa hacia la capital el 24 de julio de 1953.

Es uno de los treinta revolucionarios que sale en ómnibus desde La Habana, rumbo a Santiago de Cuba. Se hospeda en la casa de tránsito de Celda 8, junto a otros.

Trasladado a una granjita en la carretera hacia la playa de Siboney en la medianoche del 25 de julio, es asignado al contingente que bajo el mando directo de Fidel Castro, debía penetrar al campamento por la posta 3, además es seleccionado entre los ocho del primer auto de la caravana con Renato Guitart, el jefe de la escuadra, Pedro Marrero Aizpurúa, el chofer, José Luis Tassende, Jesús Montané y los artemiseños Pepe Suárez, Ramiro Valdés y Carmelo Noa Gil, quienes tendrían la responsabilidad de neutralizar a los guardias de esa posta para permitir el paso de todos los demás combatientes.

Aunque la misión de este grupo de la vanguardia se cumple con éxito, al fracasar el resto del plan solamente Suárez, Valdés y Montané pudieron salir del campamento. Los otros cinco, incluido Flores -con 24 años de edad- cayeron durante el combate el 26 de julio de 1953.  Flores no alcanzó a ver a su hija, su esposa estaba embarazada. El nacimiento ocurrió dos meses después de su muerte.

Flores Betancourt y el resto de los asaltantes entregaron sus valiosas vidas para acabar con la injusticia y la explotación, para lograr la construcción de una nueva sociedad, en que su hija y los hijos de todos los cubanos, tuvieran todas las oportunidades para su formación y superación.
Hoy descansan sus restos en el Mausoleo de Artemisa y el pueblo artemiseño junto a toda Cuba rinde homenaje a los caídos. La patria los contempla orgullosa.


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