Guillermo Granados Lara

Guillermo Granados LaraGuillermo Granados Lara Guillermo Granados Lara provenía de una humilde familia y con muy pocos años de edad se trasladó para el municipio de Artemisa.

Sus padres Emilia y Carlos, naturales de Pijirigua, poblado aledaño al territorio artemiseño, se esforzaron para que Guillermo recibiera una educación aceptable y cursara la primaria superior.

Desde muy joven trabajó como cantinero en los restaurantes Florida y República. Luego fue a La Habana continuando con el mismo oficio. De regreso a Artemisa trabajó como dependiente en una bodega.

 Era Guillermo alegre, muy decidido, pero discreto y cuidadoso de sus cosas. El mismo día en que se despidió de sus familiares para siempre, se había cortado el pelo, se estrenó ropa interior y le pidió a su esposa que le planchara una guayabera que vistió cuando se fue.

De la forma en que Guillermo murió, su amigo y compañero, Fidel Labrador, también combatiente del Moncada y quien lo quería como a un hermano, testimonió que Guillermo formó parte del grupo en que él combatió, resultando herido cuando apenas había logrado avanzar y cuando trató de ayudarlo a incorporarse, todavía no había muerto, él fue herido de bala en un ojo, en ese momento, el cual perdió, teniendo que replegarse, que después ya no supo más de él. Su nombre apareció entre la lista de muertos en combate.

La mañana del 24 de julio Guillermo le expresó a su esposa, refiriéndose a su pequeño hijo de 11 meses:

Cuídalo bien, para si yo muero, te quede otro Guillermo que haga por ti….

Dos días más tarde, se apagaba la vida de este joven que luchó por un bien común: la libertad.


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