Valentía y audacia

Veintiséis de julio, fecha de valentía y audacia, día en que nacieron muchos hombres, aunque varios  no están, su arrojo perdura en la historia nuestra.

Los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, testigos mudos que lloraron junto a su pueblo, la muerte de aquellos jóvenes, casi niños, con ideas de hombres.

Ciento treinta y cinco jóvenes junto a Fidel, hicieron historia desde la ciudad de Santiago de Cuba, toda bella, ciudad gestora de héroes; Bayamo, donde nació nuestro himno, recibió con dulzura y confianza a 21 integrantes del Ejército Rebelde que apoyaría el ataque al Moncada.

Sangre, sudor, cantos y amor, se volcaron en los rostros de todos los asaltantes. Cuba se estremeció, sintió que se ahogaba de fuerza  viendo a esos intrépidos buscando la dulce muerte, si morir por la Patria es vivir.

La tortura no sirvió para ninguno de ellos, la persecución y la cárcel tampoco, al contrario, se unieron más que nunca y crecieron tanto que plasmaron nuevamente en otro surco de la historia, el Triunfo de la Revolución el 1ro de Enero de 1959.


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