Quidiello trasciende a través de sus lienzos

Rubén Suárez Quidiello, pintor cubano, Premio Nacional de Pintura en 1953 y destacado promotor cultural, trasciende dentro de la cultura por la reproducción de las casas y las calles de San Antonio de los Baños. Quidiello se mantiene vivo a través de las imágenes pintorescas, reflejos del terruño querido del artista, que lo viera nacer un 23 de agosto de 1915, mientras le dio la despedida un 2 de agosto de 1990.

 Hijo de padre español y madre cubana, ambas culturas permearon la identidad del artista, lo prueba el sello distintivo de quienes lo nombraban “el gallego”. Los ariguanabenses que le conocieron aún guardan la imagen del creador, transitaba siempre con su caballete por cada rincón del pueblo, atrapaba las imágenes y dejó su impronta como activo promotor, convirtió su casa en estudio para que le visitaran cuantos quisieran. Trabajó como instructor de arte y alcanzó notables éxitos en su labor docente.

Es imposible no recordarlo, la gorra daba a la imagen una caricia familiar, lo acompañaba en su ir y venir por los parques, la iglesia, o en la contemplación del río tras la sombra del framboyán colorido. Era común verlo sentado en un solitario banco, así la sensibilidad y la profunda agudeza del artista le permitieron atrapar la vegetación.

Graduado de la Academia de San Alejandro miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba de La Habana, merecedor de las distinciones Por la Cultura Nacional en 1982 y Raúl Gómez García en 1975.

Realizó más de 23 exposiciones personales y participó en 85 muestras colectivas tanto en Cuba como en el extranjero.

San Antonio de los Baños constituyó motivo e inspiración, sedujo al artista quien lo atrapó en sus lienzos. Rubén se multiplica en las promociones de jóvenes habaneros que se forman en la Academia Provincial de Artes Plásticas Eduardo Abela, guía el pincel en la armonía de los trazos y en las líneas sugerentes de los continuadores de su obra.