Es en este tierno y dulce abrazo donde mi instinto entrega lo más puro, el mejor alimento para calmar tu llanto y aplacar ese apetito voraz de pequeño infante. En mi regazo te arrullo, logro fundirte en mi pecho y protegerte contra los males.
Tu rostro de nácar y rosa pronto será el más fuerte y feliz entre otros niños que como tú conocen de la lactancia materna.
Este momento nos acerca y unifica, gracias al amor de madre nos transforma; con la entrega llega a ti el alimento que genero desde la entraña misma de mi ser, me multiplico en ti, te salvo, te protejo y te preparo para la vida futura.
Así puedo recorrer tu frágil consistencia y llenarme de tu mimo innato; tú haces otro tanto, con tu olfato me distingues dentro de otros y con el llanto reclamas ese derecho que solo a ti te pertenece.
Crecerás sano y vigoroso y se lo debes a este, mi alimento de madre, para tu corta edad, el más importante.
Por eso, mientras te arrullo una y otra vez, te acerco al mundo, a mi manera, la más completa y cierta, la verdadera, en este original y tierno abrazo dedicado a ti, mi bebé.

