Un corazón empeñado en el bien ajeno

Fidel y José MartíFidel y José Martí

En este cumpleaños 87 de Fidel Castro, descubrimos que su corazón es como el de muchos hombres nobles: una interminable obra de amor empeñada en el bien ajeno.

 En él no hay solamente acciones para hombres y mujeres de carne y hueso, para amores por la justicia y la paz verdadera o sueños sólo alcanzables por la férrea energía, sino para los oprimidos del mundo y también para toda la humanidad.

Nos hace sentir el regocijo de ser libres, de un pensamiento que subió del llano a la más alta cumbre de la sierra y allí en lo intrincado del monte, en la lucha constante y agotadora, hizo nacer alas hasta las estrellas. Cesó la noche y trajo la aurora de la esperanza a las escuelas, círculos infantiles, caminos inolvidables y un mar lleno de goce.

Por la maravilla de su obra grande es su estatura y permitirá continuar sus ansias libertarias sin límites, su camino seguro y preciso que no tiene espacio para oscuros cauces, donde el afán eterno sigue y se multiplica en miles y su voz: la más alta, ama el trigal y el sol, la amapola y el agua. En ella existen palabras que dibujan la esbeltez de un gigante, en la exaltada juventud de la abeja, la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga, de esa forma brotan en el corazón del Comandante.


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